En anteriores artículos de esta serie hemos podido leer sobre la importancia de estimular el lenguaje desde edades tempranas, siempre con la mirada inclusiva puesta en el aula y en cada niño y cada niña que hay en ella.
Hoy nos centraremos en un artículo científico publicado en la revista Frontiers: ¿Por qué algunos niños hablan más tarde que otros? (Aprovechamos la ocasión para recordar que las diferentes secciones de Frontiers for Young Minds cuentan con una increíble variedad de artículos científicos adaptados para niños y niñas, un excelente repositorio de materiales para planificar espacios de diálogo o tertulias científicas en las escuelas). A partir del artículo mencionado, extraemos algunas claves que pueden ayudarnos en nuestras aulas cada día.
- Algunos factores que pueden influir en el habla tardía incluyen nacimientos prematuros, bajo peso al nacer o antecedentes familiares de retraso del lenguaje. En las aulas donde organizamos grupos interactivos fomentamos interacciones diversas que aceleran el aprendizaje y el desarrollo del lenguaje.
- Existen diferentes perfiles de habla tardía: hablantes tardíos que se recuperan rápidamente y otros con dificultades persistentes. Por ello tendremos muy en cuenta en el aula a este alumnado, estimulando el lenguaje en todas sus áreas. Por eso, cada vez más profesionales fomentamos espacios de diálogo de calidad, como las tertulias dialógicas.
- Los niños y las niñas que hablan tarde suelen tener dificultades para entender palabras, lo que limita su vocabulario y su dominio del lenguaje. Las actuaciones nombradas anteriormente ayudan también al aprendizaje de nuevo vocabulario y al dominio del lenguaje.
- Cuando el desarrollo del lenguaje es tardío, los niños y niñas suelen usar más gestos que quienes hablan a la edad esperada. Esta clave nos muestra la importancia de favorecer que los niños y niñas hablen y de que seamos las personas adultas quienes modelemos y demos tiempo y lugar a su lenguaje, evitando interrupciones o conductas que reduzcan la necesidad de hablar, como responder a peticiones hechas solo mediante gestos en casos en que podrían intentar repetir verbalmente tras nuestro modelo.
- Jugar, leer cuentos y hacer preguntas que animen a hablar son actividades recomendadas para la estimulación del lenguaje oral. La clave es favorecer también el aprendizaje de la lectura desde edades tempranas.
En el aula de infantil, debemos seguir creando espacios para la estimulación del lenguaje, siempre basándonos en la mejor fuente, la ciencia, y aplicando las actuaciones educativas de éxito que se han ido mencionando. Así mantendremos altas expectativas hacia la infancia, ofreciendo la mejor educación a todo el alumnado sin distinción y dando más a quien más necesita.
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Maestra de audición y lenguaje y educación infantil. Participante del seminario de Valencia "A muscles de gegants"
