La literatura científica internacional ha clarificado la mejora de resultados que generan las tertulias dialógicas en las diversas dimensiones de la educación y de la vida humana. Personas de ciencia de diferentes disciplinas, países y enfoques analizan y publican nuevos elementos de esta realidad ya consolidada. Profesionales, familiares, alumnado, voluntariado, ciudadanía, administraciones, organizaciones recrean día a día esta actuación educativa de éxito en nuevos y diversos contextos.
Para que estas mejoras se mantengan y amplíen, es importante analizar y debatir las dinámicas que las potencian y las que las empeoran. Una de esas dinámicas que las empeoran viene preponderantemente del mundo académico, por parte de personas que tratan de atribuir dichas mejoras a otros factores distintos de la tertulia dialógica. Dentro de esa dinámica, una corriente que ha tomado fuerza últimamente es decir que hay que analizar los tipos de diálogos que se producen en las tertulias y que generan esas mejoras. Para realizar lo que llaman sus estudios, parten de codificaciones que nada tienen que ver con las tertulias dialógicas y que han sido hechas por personas que no han creado actuaciones que generen esas mejoras.
Ninguna de esas codificaciones sirve para analizar las tertulias dialógicas. De hecho, la diversidad de la TD es tal, que las modalidades de esas codificaciones que se producen en ellas son totalmente diferentes y, sin embargo, ninguna de ellas es la que logra las mejoras. Quizá se entiende mejor esta situación comparándola con cómo, al principio de las Comunidades de Aprendizaje, había quienes querían atribuir su éxito a una modalidad metodológica determinada. Algún análisis de escuelas que eran Comunidad de Aprendizaje y hacían metodología de proyectos concluía que las mejoras se producían solo si se hacía esa metodología y no otras. Sin embargo, los análisis científicos dejaron muy claro que las mejoras se obtenían con independencia de las diferentes opciones metodológicas de las Comunidades de Aprendizaje. Lo mismo pasa con las tertulias dialógicas.
Para ver la falta de rigurosidad y de nivel de esos análisis, basta con comprobar cómo obvian el trabajo del máximo nivel de excelencia que se lleva haciendo desde hace décadas sobre los componentes del diálogo igualitario y, en general, el aprendizaje dialógico, que sí genera esas mejoras. En esos que llaman sus estudios, ni siquiera se menciona el extraordinario trabajo sobre actos comunicativos dialógicos y actos comunicativos de poder que tanto están clarificando no solo las tertulias dialógicas sino el conjunto de las relaciones humanas.
Imagen creada con IA en Gemini
Asesora de necesidades educativas especiales y coordinadora de la red de Comunidades de Aprendizaje de Euskadi
