Las fiestas populares tradicionalmente son momentos para el encuentro de muchas personas diversas, en los que se transmite la cultura popular y, por ende, unos valores compartidos. En Valencia, estamos celebrando un año más las fallas y no siempre se garantizan espacios inclusivos para todas las personas o pensados para la infancia.
Hay artistas en el gremio fallero que están trabajando desde hace años para transmitir, a través del arte fallero, los valores de la inclusividad pensando especialmente en la infancia. Aunque las mujeres no lo han tenido fácil en este sector, Reyes Pe ha encontrado espacios en las calles para exponer su arte con el objetivo de que la infancia lo pueda disfrutar. En estas fallas se puede mirar y tocar, se puede interactuar en ellas y están pensadas para todos los niños y niñas sin ningún tipo de distinción. Este año se centra en el sentido del oído y la importancia de escuchar a la infancia.
En años anteriores ha abordado temas como la ceguera en la falla “recreatiu”, o la importancia de la vida en comunidad y con las personas que quieres a través de “per molts anys”, o las desigualdades y la injusticia. Algo destacable es que permite participar a cada niño y a cada niña. Se les invita a crear piezas, a ser partícipes de las obras, de manera que se valoran sus aportaciones en toda su diversidad. Para lograr una sociedad inclusiva donde se escuche a la infancia, no solo hay que decirlo, sino que hay que hacerlo real en nuestro día a día.
Desde mi perspectiva como maestra de audición y lenguaje, aunar el arte con la mirada inclusiva es una oportunidad para transmitir el valor de la diversidad y el respeto, todo ello unido a la diversión. La reflexión aquí es la misma que podemos hacer en muchos espacios: un cambio de mirada desde lo colectivo, desde todas las personas, para todas las diversidades. Es un gran avance que las fallas se creen pensando en la infancia, con ellos y ellas. Así es posible que logren un espacio diverso y respetuoso pensando en los más pequeños y pequeñas.
Este año, la artista nos sigue sorprendiendo con su mirada transformadora en «soroll i silenci«, donde pide que se dé voz a la infancia, explicándolo para todas las personas sin distinción, teniendo en cuenta siempre la accesibilidad en todas sus formas. Aún estamos a tiempo de visitar esta maravillosa pieza, que este año ha obtenido el primer premio por su gran trabajo en las fallas experimentales.
«Yo hago las fallas pensando en las personas a las que quiero.» (Reyes Pe)
Maestra de audición y lenguaje y educación infantil. Participante del seminario de Valencia "A muscles de gegants"
