Cada año, investigadores e investigadoras, docentes y profesionales de la educación buscan espacios donde compartir conocimiento, debatir y mejorar sus trabajos científicos para contribuir a mejorar la sociedad gracias a la ciencia. En educación, no todos los congresos ofrecen lo mismo. Algunos destacan por su impacto académico; otros, por su capacidad de generar redes. Yo tuve la suerte de asistir, cuando aún trabajaba de docente en un centro educativo de infantil y primaria, al primer Congreso Internacional Multidisciplinar de Investigación Educativa (CIMIE 2012) y comprobé que reúne dos características que para mí son claves: la excelencia científica y la calidad humana.
Este año se celebra la XIV edición y, como cada año, lo estoy esperando con mucha ilusión porque no es solo un espacio para presentar los resultados de tus investigaciones o para estar al día de lo que se está investigando en educación. Es, sobre todo, un congreso para debatir desde un diálogo igualitario en el que se valora y busca la pluralidad y la diversidad de voces, de recorridos académicos, y en el que siempre he encontrado espacio seguro para hablar de ciencia y educación con la mirada puesta en la mejora educativa. Un congreso donde las personas y el impacto social están en el centro de todas las interacciones, una característica que bajo mi punto de vista es totalmente necesaria para lograr mejoras importantes.
Desde hace dos años estoy en la universidad y, como decía, uno de los principales valores de este congreso es su apertura a la diversidad de enfoques, disciplinas y trayectorias. Ahora, aún valoro más esta característica. En CIMIE conviven investigadores e investigadoras consolidadas, profesorado en activo, estudiantes y profesionales de distintos ámbitos. Esta pluralidad, tan necesaria para la cocreación de la ciencia y el impacto social, enriquece los debates, permite miradas complementarias y favorece un diálogo académico más humano y más verdadero. Cada año, elegir a qué panel asisto es un reto porque, desde mi experiencia, los y las ponentes siempre demuestran su rigor científico pero también su lado más humano. He podido comprobar cómo científicos y científicas de máximo nivel aportaban soluciones a temas que son verdaderos retos educativos, pero siempre con humildad, apertura, cercanía y con el brillo en los ojos que tanto necesitamos para no perder la esperanza.
En definitiva, participar en CIMIE26 es apostar por una forma de entender la investigación basada en el rigor, el diálogo y el compromiso con la mejora de la vida de las personas. Bruner decía que “la cultura y la búsqueda de sentido son las verdaderas causas de la acción humana” (1990:20).
El sentido de mi profesión es aportar un granito de arena a la mejora educativa que a su vez mejore la vida de los niños y niñas, adolescentes, jóvenes y personas adultas. Por eso es uno de los congresos a los que asisto cada año, porque me impulsa para no abandonar el sueño posible de mejorar la sociedad a través de la educación.
Imagen generada con IA en ChatGPT
Doctora en Educación. Durante 23 años maestra de pedagogía terapéutica y educación primaria y 8 años directora del CEIP L'Escolaica. Profesora en la Universidad de Valencia.
