En muchas ocasiones escribimos en este periódico sobre el abuso sexual infantil (ASI), así como sobre su prevención y detección desde las escuelas. Está claro que esta labor debe abordarse siempre desde la ciencia. Una de las actuaciones educativas de éxito (AEE) que contribuyen a este objetivo son las tertulias dialógicas, tanto con el alumnado (tertulias literarias, científicas…) como con el profesorado (tertulias pedagógicas), ya que crean un espacio seguro y un diálogo de calidad.

La lectura de la Guía de Comunidades de Aprendizaje, concretamente del capítulo 3, “Modelo de Convivencia”, refuerza esta idea. En él se describe que:

«El modelo dialógico de convivencia (MDC) es, hasta ahora, el que ha logrado mejores resultados. A través del diálogo, logra movilizar al conjunto de la comunidad educativa, con énfasis en el protagonismo del alumnado, en la resolución de conflictos, en su prevención y en el desarrollo de unas relaciones que garantizan el bienestar del grupo y de cada individuo.»

Gracias a la asociación CSA Survivors – Science and Friendship, he tenido la suerte de poder dialogar sobre este capítulo con personas que creen en la necesidad de cambios en las escuelas y que trabajan desde la ciencia para proteger a la infancia desde los cero años. A lo largo del texto se abordan temas como la amistad y se recalca cómo la neurociencia demuestra que elegir bien las relaciones cercanas es central. También se destaca la importancia de ofrecer a la infancia un espacio seguro y contar con al menos una persona adulta dispuesta a acompañar y escuchar, como elemento clave para superar las adversidades derivadas del ASI. Es importante saber que el cambio es posible, que la transformación y la mejora suceden, y que nuestro cerebro es plástico, lo que permite revertir total o parcialmente las consecuencias devastadoras del sufrimiento provocado por la violencia y el abuso en la infancia.

Otra clave que aporta este capítulo es una de las iniciativas que presenta, el club de valientes violencia cero, que deja claro que los problemas no comienzan en la adolescencia, sino en la infancia, y que, mediante las AEE, se pueden prevenir para evitar que estallen en etapas posteriores.

Cuando no nos basamos en la ciencia, los problemas siguen existiendo, se ocultan y se perpetúan, ya que no se logran mejoras. El modelo dialógico de convivencia tiene como base la protección, el diálogo igualitario que incluye a todas las voces, la igualdad entre las personas y la puesta en valor de la bondad como algo bello y valiente.

Imagen: Freepik
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Maestra de audición y lenguaje y educación infantil. Participante del seminario de Valencia "A muscles de gegants"