Como tutor de primaria he implementado el club de valientes violencia cero (CVV0) durante cinco años en distintas escuelas, logrando una reducción rápida y profunda de la violencia y el acoso, como ya venían consiguiendo muchas comunidades de aprendizaje desde hace décadas. Es impresionante ver cómo el alumnado que sufría acoso diario florece cuando los ataques desaparecen y se crea un ambiente de respeto y violencia cero en el que todo el alumnado se siente mejor.

Por eso sorprende el escaso rigor de algunas periodistas que ni siquiera se han preocupado de conocer qué es el CVV0. Por ejemplo, creen que la “cortina mágica” es parte esencial, cuando en realidad en algunas escuelas se hace y en otras no. La clave no está ahí, sino en que los niños y niñas que sufren acoso encuentran en el club el apoyo de compañeros y compañeras valientes que defienden a las víctimas y rechazan las conductas agresivas.

A diferencia de modelos autoritarios, donde el profesor impone normas con castigos, en el CVV0 es el propio alumnado, con orientación docente, quien decide qué conductas se aceptan y cuáles no. Se comprometen a cumplir esas normas y, si alguien agrede, los compañeros valientes se posicionan a favor de la víctima. En mi caso, retiramos la foto del agresor del cartel del club.

El éxito es tal que muchas familias replican la dinámica en casa, extendiendo la idea de no tolerar ni justificar ningún comportamiento violento. Recuerdo a un alumno con trastorno específico del lenguaje que cambió completamente gracias al CVV0, que hacía tanto en clase como en su casa con su madre. Familiares me dicen a menudo que ojalá se aplicara también en otros ámbitos, donde la violencia suele normalizarse y casi nadie se atreve a enfrentarse a ella. ¿Cuántas personas adultas hubieran deseado tener en su infancia a compañeros y compañeras que les defendieran cuando eran acosadas?

Estas periodistas, al atacar las comunidades de aprendizaje y actuaciones educativas de éxito como el CVV0, acaban quedando en evidencia ante el profesorado que comprobamos cada día cómo mejora la vida de nuestro alumnado. No hay nada más reaccionario que tratar de desprestigiar una actuación educativa de éxito capaz de transformar escuelas, barrios y pueblos enteros.

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Imagen generada con IA en ChatGPT
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Profesor de educacion primaria durante 7 años y doctorando en la Universitat Rovira i Virgili