No hace mucho que las clases acabaron, los maestros y maestras cerramos el curso y ya estamos preparando el próximo. Todavía tenemos muy presente todo lo que pasó en el curso.

Un día, en la tertulia literaria dialógica de Romeo y Julieta, surgió una palabra que pareció revolucionar la clase de quinto: “hormonas”. A continuación vinieron preguntas, rumores, inquietudes… Y, como nos desviamos del tema, decidimos volver a Shakespeare pero cerrar el curso con una tertulia científica que nos diera un poco de información y resolviera los enigmas que acababan de surgir. Como ya comentamos en el anterior artículo, en la web de la revista Frontiers podemos encontrar una fuente fiable, elaborada con y para jóvenes. Así pues, elegimos el artículo Pubertad: tu cerebro bajo las hormonas.

«Nosotros estamos en la infancia, pero poco a poco vamos a entrar en la adolescencia. Yo sí sabía que el cuerpo iría cambiando un poco, pero no sabía que el cerebro también.»

Esta fue la primera aportación, y respondió otra compañera:

«Tal vez esto va provocando los cambios de gustos e intereses que se van teniendo según creces.»

Otra persona añadió:

«La cabeza no crece y el cerebro tampoco, lo que cambia son las conexiones, las interacciones entre neuronas, y esto hace que funcione diferente.»

Además, en nuestros diálogos y releyendo el artículo, llegamos a la conclusión:

«Las conexiones se fortalecen, el cerebro puede ir más rápido, y por tanto tenemos que aprovechar y sacar el mejor partido»

Los más atrevidos, incluso, proponen:

«…desmontar la frase que siempre se dice de “edad del pavo”, ¡vamos a ser «top, top»!»

En cuanto a las hormonas, hemos descubierto que tenemos muchas, durante toda la vida, y que tienen funciones cruciales no solo en la adolescencia. Las hormonas que controlarán los cambios físicos que iremos viendo desde la preadolescencia actúan en momentos diferentes en cada persona, pero siempre de manera temporal.

«La piel grasa, el acné, el crecimiento rápido, quedarse pequeño, el vello, la regla… todo esto me daba un poco de miedo hasta que he leído aquí que se acaba en un par de años, y que será normal que cada uno esté más o menos desarrollado.»

Este comentario fue reiterado y compartido por la gran mayoría de la clase, pero fue otro compañero quien dio una buena solución:

«Si seguimos hablando de estos temas, buscando la respuesta científica y natural, y si nos ayudamos entre amigos y amigas será mucho más fácil, seguro.»

«También aprovechamos y hablamos en casa. Yo he leído con mi prima mayor y ha sido la tertulia que más me ha gustado.» 

De la mano de la ciencia y con mucha amistad llegamos a la conclusión de que la preadolescencia será mucho más fácil:

«Nuestro cerebro estará en su “prime” y tenemos que aprovechar y saber utilizarlo bien, para estudiar, para elegir qué hacemos y qué no, para elegir amistades… siempre parando a pensar.» 

¡Así hemos enfrentado el verano con ganas y con el pasaporte hacia sexto preparado!

Imagen generada con IA en ChatGPT
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Maestra de infantil y primaria