Muchas personas adultas perciben un mundo marcado por conflictos y penurias humanas, mientras que muchas personas jóvenes, llenas de energía, lo contemplan con entusiasmo como un lugar lleno de oportunidades. Esa visión optimista debería ser alentada y sostenida por los sistemas educativos de todos los países, con el fin de avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En nombre del progreso y del rejuvenecimiento global, desde el año 2000, cada 12 de agosto la Asamblea General de las Naciones Unidas celebra el Día Internacional de la Juventud. Esta conmemoración, al visibilizar a la juventud, puede potenciar el desarrollo humano masivo gracias a «la generación más educada y la generación más conectada en la historia de la humanidad», según Felipe Paullier, subsecretario general de la ONU para Asuntos de la Juventud.
La juventud mundial, comprendida entre los 15 y 24 años, enfrenta grandes desafíos, especialmente en los países en vías de desarrollo, donde se concentra la mayor población joven. Muchos sufren desempleo, pobreza, desigualdad y un acceso limitado a la instrucción y la salud. Por ello, la educación juega un papel fundamental, y los gobiernos deben redoblar esfuerzos a fin de que todas y todos los jóvenes accedan a ella, pues se trata de un derecho humano universal.
Para la ONU, en este 2025, la juventud es fundamental en la transformación de los ODS en acciones locales efectivas, aportando creatividad, compromiso y vínculo comunitario. Su participación en la gobernanza local es esencial para el propósito de cerrar las brechas sociales. Invertir en su educación de alta competencia y en espacios inclusivos es decisivo para acelerar el cumplimiento de los ODS rumbo a 2030.
En esta tarea, la educación, alineada con los ODS, necesita formar personas jóvenes éticas, críticas, creativas, comprometidas con su entorno y capaces de producir contenidos de impacto. Asimismo, han de ser solucionadoras de problemas, saber aprovechar la inteligencia artificial de forma responsable y asumir el emprendimiento y la innovación como cultura de vida. Coincidiendo con los expertos, es clave fortalecer su capital humano mediante habilidades socioemocionales y promover su liderazgo comunicativo y empático en la sociedad.
Impulsada por sus sueños, la juventud puede ser una fuerza transformadora capaz de convertir los ODS en realidades, siempre que todos accedan a la educación. Apostar por ellas y ellos es sembrar una vida sostenible.
[Imagen: Freepik]
Licenciado en educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) y máster en Ciencias pedagógicas por la Universidad de La Habana. Profesor de postgrado en varias universidades desde el 2015. Miembro del Comité científico en varias revistas científicas indexadas y coautor de artículos en Scopus, Scielo y Latindex.
