Tanto neoliberales como “críticos” del neoliberalismo mantienen el mismo bulo sobre la excelencia. Dicen que es un sinónimo de la desigualdad y que, además, la aumenta. Escuelas que buscan la excelencia de todo su alumnado reciben así la conjunta crítica de ambos dogmatismos, que coinciden en que solo una pequeña parte del alumnado puede ser excelente. Dogmáticos neoliberales afirman que esas escuelas provocan que quienes nunca podrán ser excelentes retrasen a quienes podrían serlo. Dogmáticos “críticos” afirman que, persiguiendo la excelencia, se abandona y se condena al fracaso a quienes van por detrás. Representan la realidad del alumnado con una campana de Gauss; ven a una minoría en un extremo, incapaz de lograr el éxito educativo, y otra minoría en el otro extremo, pudiendo ser excelentes, mientras que sitúan a la mayoría en medio de ambos.

Como todos los dogmatismos, también estos dos son muy ignorantes. La definición de excelencia que hace la RAE es la siguiente: «Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo». No hay nada en la excelencia que fije un límite máximo de la proporción de alumnado que llega a ser excelente. De hecho, las mejores escuelas -tanto en inteligencia como en valores- buscan y se aproximan más que las otras a la excelencia de todo su alumnado.

Esas escuelas no se basan en investigaciones, referentes o teorías que no son excelentes. Uno de ellos es Bourdieu, que considera que el significado de un concepto se obtiene por oposición a otro; que para que haya personas altas tiene que haber personas bajas, puesto que lo alto y lo bajo se definen por oposición de uno a otro. Aplicar esa teoría a la cultura y la educación como hace Bourdieu, por ejemplo, en sus conceptos de habitus y distinción, es un error elemental en el que solo se puede caer por ignorancia. Las mejores escuelas se basan en teorías y referentes que demuestran que mejoran los resultados de todo su alumnado.

Por Ramón Flecha

Catedrático Emérito de la Universidad de Barcelona. Investigador número 1 del ranking científico internacional Google Scholar en las categorías de "gender violence" y "social impact" (violencia de género e impacto social, respectivamente). Director de REVERS-ED.