VISITAS TRANSFORMADORAS
La ciudadanía tiene derecho a acceder al conocimiento que la ciencia brinda. Para que este derecho sea lo más pleno posible, es necesario realizar un acercamiento a una disciplina que ha estado tradicionalmente restringida al ámbito académico y universitario. Para ello, es fantástico poder contar en los centros escolares con la colaboración directa de personas científicas que, además de realizar una valiosísima aportación curricular, quieran ayudar en la transformación social y educativa dedicando su tiempo a mejorar la vida de las personas, en especial de aquellas con mayor vulnerabilidad.
Un ejemplo muy destacado es el programa “IPHES en el ámbito local”, desarrollado en escuelas de Tarragona. Un artículo científico describe el impacto que tuvo la visita de un científico en el alumnado de distintos centros educativos de especial complejidad.
En este programa, un arqueólogo de primer nivel conectó con el alumnado, a priori alejado del conocimiento científico sobre la prehistoria, aportando no solo su sabiduría sino también su excelente valor humano. Gracias al diálogo igualitario, el científico estimuló el interés por el conocimiento sobre el cual era experto y, más aún, mostró a chicos y chicas que la ciencia es una opción para el futuro de cualquiera que así lo desee, contribuyendo así a mejorar las expectativas del alumnado. En el tiempo que pasó con ellos y ellas, compartió diálogos sobre prehistoria y mostró objetos reales (no reproducciones) recogidos en excavaciones. Este tipo de objetos procedían, en muchos casos, de países de origen magrebí, lo que ayudó a conectar al máximo con los niños y niñas procedentes de estos países. Otra aportación de las visitas realizadas fue el interesante enfoque que a través del conocimiento de la prehistoria se ofreció respecto a la igualdad entre las personas. Por ejemplo, se visibilizó la presencia y papel de las mujeres en sociedades prehistóricas. También se reflexionó sobre los orígenes humanos en África, con el objetivo de aportar argumentos que ayuden a combatir el racismo. En definitiva, se trataron aspectos de convivencia desde una perspectiva distinta, aportando conocimientos a la vez que se transmitían los mejores valores.
Yo misma, en mi escuela, he podido disfrutar del impacto que tiene la visita de personas con un alto nivel científico y humano en la comunidad educativa en general, y en el alumnado en particular. Hemos tenido visitas de investigadores e investigadoras con publicaciones del máximo nivel internacional en ciencias sociales que han venido a dialogar y a compartir con nosotros y nosotras las evidencias científicas sobre la prevención de la violencia o la aplicación de actuaciones educativas de éxito. También hemos recibido en alguna de nuestras aulas a biotecnólogas que han querido compartir con los niños y niñas aquello que estaban investigando en el laboratorio, a la vez que visibilizaban el papel de las mujeres en la investigación en ciencia médica. Todas estas visitas han dejado una huella imborrable en familias, alumnado, voluntariado y personal del centro.
Conocer, valorar y poder utilizar las certezas que aporta la ciencia a nuestras vidas es capital en nuestra sociedad. Invitemos, pues, a los científicos y científicas a nuestros centros; acerquemos a los niños y niñas a las personas investigadoras. Pidámosles además que lo hagan con un enfoque dialógico, para que este nos lleve también a poder aprehender los mejores valores humanos que las personas excelentes pueden ofrecernos a todos y todas.
[Imagen: Freepik]
Maestra de primaria y de educación musical. Directora del CEIP Eres Altes de Riba-roja de Túria
