¡Cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna!

Cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna y, cuanta más, mejor. Esta es la premisa de la OMS para combatir el sedentarismo e impulsar una vida más activa. Estas suelen ser fechas en las que tenemos algo más de tiempo para nosotros y nosotras y para la familia, convirtiéndose en momentos ideales para compartir algo de actividad física. 

Cada vez tenemos más evidencias científicas sobre cómo mejorar la salud; en otras ocasiones hemos hablado de la importancia de rodearse de relaciones (esporádicas o duraderas) de calidad, de ser una buena persona o de la importancia de tener sentido en la vida. Ahora añadimos la importancia de realizar algo de actividad física, adecuada a la edad y a las características de la persona. Como hemos dicho, son unos días ideales para hacer una caminata o ir en bici, acercarte andando a ver a los amigos y amigas, visitar tu ciudad (u otra diferente) con un agradable paseo o bailar con quien elijas.

La OMS (2020) nos ofrece una guía en la que podemos consultar directrices y recomendaciones para muy diversas personas: niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años, adultos de 18 a 64 años, personas mayores a partir de 65 años, mujeres embarazadas y en puerperio, adultos y personas mayores con afecciones crónicas y niños, niñas, adolescentes y adultos con discapacidad. 

En este artículo recogeremos recomendaciones generales, pero en la propia guía se puede acceder a cada una de las etapas vitales para leer en concreto las directrices de cada una de ellas. Entre los mensajes principales destacamos algunos: 

  1. La actividad física es buena para el corazón, el cuerpo y la mente: la actividad física puede reducir los síntomas de depresión y ansiedad, y mejorar la concentración, el aprendizaje y el bienestar en general.
  2. Cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna y cuanta más mejor: se recomienda al menos entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana (o el equivalente en actividad vigorosa) para todos los adultos, y una media de 60 minutos de actividad física aeróbica moderada al día para niños y adolescentes.
  3. Toda actividad física cuenta: puede integrarse en el trabajo, las actividades deportivas y recreativas o los desplazamientos (a pie, en bicicleta o en algún otro medio rodado), así como en las tareas cotidianas y domésticas.
  4. El fortalecimiento muscular beneficia a todas las personas: las personas mayores (a partir de 65 años) deberían incorporar actividades físicas que den prioridad al equilibrio y la coordinación, así como al fortalecimiento muscular, para ayudar a evitar caídas y mejorar la salud.

Compartir con nuestros hijos e hijas, y con amistades o familia, los beneficios de la actividad física para la salud es una oportunidad para tomar una decisión más libre en base a la información que se tiene. En alguna ocasión oímos frases como “qué más da, si esta persona hacía mucho ejercicio y mira lo que le ha pasado”. Evidentemente, cada uno debe tomar libremente la decisión de incorporar hábitos saludables a su vida o no, pero estas frases en muchas ocasiones enmascaran un deseo de que otras personas no lo hagan porque tú no quieres hacerlo. Además, es tan fácil como ir a los datos que, por ejemplo, se muestran en el informe de la propia OMS. 

Podría ser un nuevo propósito para el año nuevo, mejorar la salud de los más pequeños y la nuestra, incorporando a nuestras vidas, si lo deseamos, aquello que la ciencia ha demostrado: relaciones de calidad, ser una persona bondadosa, encontrar un sentido en la vida y tener hábitos que incluyan la actividad física diaria. 

[Imagen: Freepik]

Por Sara Carbonell

Maestra de educación especial y primaria. Directora del CEIP L’Escolaica. Profesora asociada de la Universitat Rovira i Virgili. Sus líneas de investigación incluyen las Actuaciones Educativas de Éxito, la socialización preventiva de la violencia de género en las escuelas y la prevención de la violencia desde las primeras edades.