Como cada curso escolar, hay centros que ya están preparando, o se encuentran a punto de presentar, los proyectos formativos de este año a la administración; estos vertebrarán los planes didácticos en los que se formarán los docentes y a su vez sustentarán las líneas de trabajo que pondrán en marcha las escuelas e institutos para marcar sus hojas de ruta.

Siempre que me planteo estos temas formativos, viene a mí el recuerdo de la visita que un grupo de maestros y maestras realizamos a CREA a finales de julio de 2011. Fue de las primeras veces que oí hablar sobre educación basada en evidencias. Desde entonces hasta ahora, muchos han sido los momentos instructivos que he tenido: seminarios, cursos, conocer otros centros comunidad de aprendizaje, tertulias pedagógicas dialógicas, etc.; siempre sostenidos con aval científico o relacionado con este. Todos estos años y toda esta formación me preparan, a mí y a otros muchos profesionales de la educación, para la elección de itinerarios formativos rigurosos con la ciencia y enfocados al éxito en nuestra profesión.

No todo vale en nuestra labor docente y esto es importante tenerlo muy claro, pero reconozco que no siempre es fácil. Es relativamente sencillo dejarnos llevar por corrientes pedagógicas, o incluso materiales, que se ponen de moda y prometen ser “lo último” en educación. Para estar atentos y atentas con estos temas y propiciar que en las escuelas se apueste solo por actuaciones transformadoras, exitosas y socialmente útiles para la comunidad educativa, es clave elegir una formación basada en la excelencia y no poner la mirada en modas o corrientes novedosas. Es importante que la ocurrencia no tome las riendas y que tratemos de integrar las bases científicas para poder tomar las decisiones que nuestro buen hacer profesional requiere.

El seminario “A hombros de gigantes” donde participo me ayuda a posicionarme siempre a favor de una formación profesional docente como la que he mencionado y me permite trasladarlo a mi lugar de trabajo para dialogarlo y compartirlo con mis compañeros y compañeras. Las tertulias que allí realizamos son maravilla para el alma y dan un sentido muy profundo a nuestro trabajo. Desde hace casi tres cursos, en la formación que realizamos en mi centro, hemos ido conociendo las bases teóricas de las actuaciones educativas de éxito, siempre con la mirada puesta en la actuación y en cómo podemos recrearla de la mejor manera en nuestro contexto e idiosincrasia. Gracias a este tipo de formación, los y las docentes sabemos cada vez mejor que el contexto de nuestro alumnado puede llegar a influir mucho en sus resultados, pero no los determina.

Ojalá cada vez más profesionales y agentes de la comunidad puedan tener acceso a esta formación transformadora y haya más igualdad de oportunidades. ¡Ánimo en vuestros planes formativos para este curso!

Por Adela Alamillo

Maestra de educación primaria y participante en el seminario “A hombros de gigantes” de Valencia.