Isabel Agüera nació en Villa del Río, Córdoba, en 1938. Vivió con la misma pasión la enseñanza y la literatura. A esta maestra le conmovían los alumnos “marginales”, los pobres, los raros o los carentes de afecto. Su lema  fue siempre sacar lo mejor, lo específico de cada ser humano sin discriminar a nadie.

Hizo de la lectura y el lenguaje la piedra central de los contenidos; así elevó y potenció las capacidades del alumnado. Les enseñaba a recrear el mundo, del mismo modo que hacía ella como escritora, con diarios, libros-álbum, escenificaciones, inventos…

Estaba dispuesta a enseñar tanto como a aprender, decía que no había sabiduría grande ni pequeña y que era de la gente sencilla de quien más podía aprenderse cada día.

Hizo su trabajo de maestra con ilusión, le daba mucha importancia a poner y ponerse en relación, contar con la diferencia específica e insoslayable de cada persona; indagar en cada caso, ir más adentro para descubrir las causas de una inadaptación, ofrecer oportunidades. Ponía su talento y sus valores de escritora al servicio de la escuela.

Su labor siempre ha trascendido la escuela: asociaciones, parroquias, familias, charlas, estaba presente en la comunidad. Ha seguido presente en los cambios familiares de la sociedad, la inmigración, la multiculturalidad, los jubilados, las personas mayores.

Ha sido reconocida con una calle en su pueblo natal; el premio «Meridiam», del Instituto Andaluz de la Mujer; el «Joaquín Guichot» de Coeducación de la Junta de Andalucía; y el premio de Cuadernos de Santillana.

Imagen: Chat GPT
Este artículo fue publicado el 22 de junio de 2025 en Diario Feminista
+ posts

Asesora de Diversidad y Género. Profesora-tutora de la UNED. Profesora de Lengua y Literatura en secundaria