Por primera vez, el programa de investigación científica de más nivel (Horizon Europe) ha seleccionado un estudio de evidencias científicas de impacto social (ECIS) en educación. No siempre lo último, lo nuevo, es lo mejor. Se lanzan muchas novedades que, disfrazadas de innovación educativa, provocan empeoramiento de resultados y, por tanto, retrocesos en el derecho a la educación. La ciencia es un ámbito específico donde también ocurre que no siempre lo nuevo es lo mejor, aunque sí lo suele ser en la mayoría de las ocasiones.
Este estudio, que recibirá cerca de 3 millones de euros y además podrá conseguir diversos contratos de investigación, va a dejar clara en educación la diferencia entre evidencias científicas y ECIS. Está orientado a que quienes quieren realmente mejorar la educación sepan basar sus políticas y actuaciones en ECIS, que son las únicas evidencias que mejoran los resultados. Está muy de moda ahora la educación basada en evidencias o la educación basada en ciencia, pero la mayoría de autores y autoras, así como la mayoría de sus propuestas, no han mejorado los resultados en ninguna escuela. Citan, por ejemplo, como máxima referencia a Hattie, que presenta evidencias que no sirven para mejorar los resultados, como bien señaló Slavin, quien sí los mejoró en más de 1000 centros educativos.
Las ECIS son solo el subconjunto de las evidencias científicas que han demostrado impacto social, es decir, que mejoran los resultados educativos. Este concepto está muy claro en campos como la medicina. Durante muchos años, Karikó estuvo descubriendo y publicando evidencias científicas que en el primer año de la pandemia COVID-19 dieron lugar a las nuevas vacunas que permitieron superarla. Durante esos años, los tratamientos de los hospitales no se basaban en esas evidencias científicas; solo lo hicieron cuando con las nuevas vacunas demostraron su impacto social, la mejora de los resultados de salud. De igual forma, las escuelas no deben basar sus actuaciones en las evidencias científicas en general, sino solo en aquellas que han demostrado su impacto social, mejora de los resultados educativos.
En la investigación participan universidades de diferentes países europeos y está dirigida por la profesora Laura Ruiz-Eugenio.
Doctora por la Universidad de Wisconsin-Madison
