Tradicionalmente, los congresos universitarios de educación se han realizado aparte y al margen de los encuentros de profesionales de las escuelas y de los encuentros de familiares o de estudiantes. Con las nuevas prioridades de impacto social y cocreación, ha llegado el momento de cocrear teorías y prácticas educativas en diálogo continuo entre todos los sectores implicados en esta importantísima actividad. Hay algunos precedentes destacables, pero ahora ya toca ir transformando otros congresos.
En el fondo no es tan difícil. Una de las modalidades puede consistir en coordinarse para hacer coincidir encuentros de los diversos sectores en días sucesivos o coincidentes.
Por ejemplo, el primer día se puede iniciar un congreso científico de educación donde haya ponencias, paneles y comunicaciones centrados en evidencias científicamente validadas o que están en proceso de validación. Las diferentes actividades pueden estar abiertas a miembros de los diferentes sectores, aunque predominen quienes trabajan en la academia.
El segundo día puede estar dedicado a las prácticas docentes, priorizándose las voces de quienes trabajan día a día en las escuelas, posibilitando y siendo conveniente que participen, principalmente escuchando, quienes se dedican a investigar científicamente esas actividades, precisamente.
Simultáneamente, o en un tercer día, pueden priorizarse las voces de familiares y alumnado, siendo conveniente que sean escuchadas tanto por profesionales como por las personas de ciencia.
Así no solo se conseguirán mayores mejoras de resultados, sino también una sustancial mejora de las ciencias de la educación.
Imagen generada con IA en Gemini
Profesora e investigadora en Educación en la Universidad del País Vasco
