Confieso que hasta hace una década creía que la ciencia incumbía a la cofradía de científicos y que la paz solo pertenecía a los sermones dominicales. Pero gracias a la investigación descubrí que la paz no solo se predica, ¡también se experimenta! Hoy sé que el conocimiento consciente y el pensamiento científico en las escuelas y universidades pueden construir la paz que contribuya a una saludable convivencia.
En un mundo repleto de aprietos, donde no siempre se transfiere el conocimiento científico entre países desarrollados y en vías de desarrollo, se eleva la voz de la paz como un ingrediente esencial de sobrevivencia. En este marco, el pasado 10 de noviembre se celebró el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, liderado por la UNESCO, con el tema que nos compromete a salvaguardar el bienestar común, “Confianza, transformación y futuro: la ciencia que necesitamos para 2050”.
Sumándose a este compromiso global, Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO, nos invita a crear una ciencia ética, abierta e inclusiva, capaz de unir a las naciones frente a los grandes problemas globales. Además, propone reconstruir la confianza mediante el diálogo, la transparencia y la colaboración entre científicos, gobiernos y ciudadanos guiados por la solidaridad y el bien común.
Según la UNESCO, este aniversario apunta a fortalecer la conciencia sobre el poder de la ciencia, con el propósito de construir sociedades justas y sostenibles mediante la cooperación y la investigación ética. Para lograrlo, se necesita una educación humanista e innovadora que despierte la curiosidad científica desde la infancia y promueva la paz y el desarrollo sostenible.
«Para avanzar verdaderamente en el logro de los ODS, necesitamos integrar la ciencia en la vida cotidiana, mejorando la alfabetización científica pública y fomentando la confianza en la ciencia.» (Lidia Arthur Brito, UNESCO)
La investigación en ciencia para la paz educa personas realmente solidarias y pacifistas, capaces de impulsar la curiosidad y la innovación por una sociedad más justa y sostenible.
Imagen: UNESCO
Licenciado en educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) y máster en Ciencias pedagógicas por la Universidad de La Habana. Profesor de postgrado en varias universidades desde el 2015. Miembro del Comité científico en varias revistas científicas indexadas y coautor de artículos en Scopus, Scielo y Latindex.
