Día Internacional de la Democracia
Aunque sabemos que la democracia no es un sistema perfecto, para muchas personas constituye el espacio vital del libre albedrío. Ese ejercicio natural es el alma de la dignidad humana. Gracias a ello, escribo este artículo, que es mi vehículo de expresión, y tengo la dicha de verlo publicado gracias al ejercicio de la democracia y la libertad que debemos promover a nivel mundial.
Es cierto que la ciencia y la tecnología han avanzado enormemente y que los derechos humanos han contribuido a una convivencia más saludable. Pero también es verdad que millones aún padecen desigualdad, desinformación y pobreza. Muchas personas viven en países gobernados por regímenes autoritarios. Todo esto amordaza a la sociedad, cede terreno al abuso de poder y engendra violencia.
Es así que, con el objetivo de velar por la democracia y hacer que su bienestar llegue a todo ser humano, cada 15 de septiembre celebramos el Día Internacional de la Democracia, una oportunidad para recordar, según las Naciones Unidas, que la democracia vive gracias a nuestras voces, nuestras elecciones y nuestra participación activa por la paz y el desarrollo humano.
Estos lineamientos los reafirma António Guterres, secretario general de la ONU:
«El motor de la democracia es la voluntad del pueblo: sus voces, sus decisiones y su participación»
En nuestra región, la Carta Democrática Interamericana enfatiza que la democracia es esencial para la libertad, el desarrollo y la cooperación entre los pueblos.
Pero ¿cómo educar para una cultura democrática? Aquí la escuela y la familia tienen un rol insustituible. En el hogar, necesitamos promoverlo desde la infancia: el diálogo, la equidad y el respeto. Esto permitirá desarrollar, en la mente de los niños y niñas, la ciudadanía democrática que los ayudará a convivir con empatía y solidaridad colectiva.
En el ecosistema educativo, transformemos el aula en un laboratorio de democracia: el alumnado precisa ejercer el debate alturado, el diálogo respetuoso y la toma de decisiones consensuadas. También, hagamos que las y los estudiantes reflexionen e investiguen sobre los beneficios de la democracia y sobre cómo esta impacta en la cultura del buen vivir.
La democracia no solo es una etiqueta de buen gusto, sino que es un estilo de vida dialogante, reflexivo y solidario que debemos cultivar en nuestro andar diario.
Imagen: Freepik
Licenciado en educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) y máster en Ciencias pedagógicas por la Universidad de La Habana. Profesor de postgrado en varias universidades desde el 2015. Miembro del Comité científico en varias revistas científicas indexadas y coautor de artículos en Scopus, Scielo y Latindex.
