¿Cómo tratan a las personas en situaciones precarias quienes logran plazas fijas en nuestras universidades? Cada caso individual es diferente, toda clasificación es una simplificación como también lo es un mapa y, sin embargo, mapas y clasificaciones ayudan a orientarse en la realidad. En una primera aproximación podemos distinguir tres modalidades.
La primera es la de personas agradecidas y solidarias. Agradecen siempre las ayudas que recibieron de otras personas para lograr llegar a donde ahora están. Se solidarizan con quienes todavía están por debajo ayudándolas a tener lo mismo que ahora disfrutan ellas. Esa colaboración solidaria genera mayor producción científica e impacto social en la mejora de la sociedad, potenciando así también los currículums y promociones de todas las personas, las que ya tienen plaza fija y las que todavía están en situaciones precarias.
Una segunda modalidad es la de personas agradecidas y colaboradoras. Siempre agradecen las ayudas que recibieron de otras personas para lograr estar donde ahora están. Al tener estabilidad laboral ya para siempre, deciden libremente dejar de trabajar tanto como hacían antes y no dan a quienes vienen por debajo una ayuda similar a las que ellas recibieron, pero colaboran en lo que pueden y quieren, por ejemplo hablando siempre bien de las personas que ayudan más que ellas. Aceptan que no pueden explotarlas y, al trabajar menos, disminuyen su producción científica y currículum.
La tercera modalidad es la de personas insolidarias y desagradecidas. Al tener plaza fija, deciden dejar de trabajar tanto como antes, pero quieren tener nuevas promociones, mejores proyectos y más producción científica. ¿Cómo cuadran el círculo de tener más trabajando menos? Pues es tan sencillo saberlo como «2 y 2 son 4»: solo queda aprovecharse del trabajo de las demás. Esa dinámica, con frecuencia, cae en pisar a las que tienen por debajo y no solo no ser agradecidas con quienes las ayudaron, sino atacarlas obsesivamente.
De esa forma, las personas desagradecidas e insolidarias cada vez se parecen más a los restos de poderes feudales que todavía quedan en nuestras universidades, pero que ya están en claro declive. Son las personas agradecidas y solidarias quienes cada vez más reciben el reconocimiento científico y social, además de así tener mejor salud, mejores amistades y más felicidad.
