Para los y las docentes de cualquier nivel educativo, la formación permanente es uno de los medios clave para poder alcanzar su desarrollo profesional. Este se concibe como un intento sistemático de mejorar su práctica laboral en todos sus aspectos, tales como la calidad docente, la capacidad investigadora o de gestión. 

El artículo “Colaboración dialógica entre profesorado de diversos niveles de enseñanza, publicado en la revista científica ‘Multidisciplinary Journal of Educational Research’, de Hipatia Press, hace hincapié en la importancia de la colaboración entre la universidad y los centros educativos como medio para la mejora de la formación permanente del profesorado y para alcanzar el desarrollo profesional de todas las partes implicadas.

Para una formación docente permanente de calidad deberíamos tener en cuenta que sea un proceso continuo dirigido a la mejora, que responda a necesidades reales, teniendo en cuenta las experiencias docentes sin olvidar que aprendemos de forma activa en cocreación, a través de la didáctica, y siempre concretando lo aprendido en proyectos que busquen la transformación educativa y social.

Para poder conseguir el impacto social de esta formación permanente es importante la colaboración entre la universidad y otras instituciones, pero en el sector de la educación esto es poco frecuente. El artículo nos muestra una colaboración entre la universidad y centros escolares constituidos como comunidades de aprendizaje. Las claves en las que se debe basar dicha colaboración, entre otras, son el dar respuesta a una demanda social, que se produzca de una manera dialógica entre los diversos participantes de la formación y que pueda producir una conexión entre el ámbito académico y la práctica escolar.

El tipo de formación aquí presentada se aleja del modelo de cursos o seminarios difíciles de transferir a la práctica por no responder a necesidades reales de los contextos educativos. Da respuesta al desarrollo profesional de la docencia universitaria y no universitaria, a los y las estudiantes de todas las etapas, así como a las familias del alumnado. Es una formación que perdura a lo largo del tiempo, consiguiendo contribuir al cambio y la mejora de forma permanente, y siendo transferible a otros centros educativos, como ya se está produciendo tanto en España como en Iberoamérica. Como dice Freire (2005, 61) “nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo”. Esta formación continua responde a las características del enfoque comunicativo de las ciencias sociales, tan necesario en la actual sociedad de la información.

[Este artículo se publicó por primera vez en DF Diario Feminista, el 25 de febrero de 2024]
[Imagen: Freepik]

Por Gemma Saiz

Maestra de educación infantil