La asamblea es un elemento esencial en el entorno educativo de educación infantil. En estas actividades, la narración de cuentos es algo común. Recientemente, se ha reconocido la importancia del papel del profesorado, y se ha demostrado que las interacciones entre alumnado y docentes impactan significativamente en el proceso de aprendizaje de los niños y niñas.

Está claro que las aulas de educación infantil son espacios tanto de aprendizaje como de interacción y, gracias a investigaciones recientes, ahora comprendemos qué tipo de actividades pueden potenciar mejor el éxito académico. Actualmente, la comunidad científica internacional respalda la idea de que las lecturas compartidas o narraciones tienen un potencial educativo excepcional en el proceso de aprendizaje. Sin embargo, el éxito de estas prácticas depende en gran medida de la intervención activa del profesorado.

Es fundamental destacar que las narraciones o lecturas compartidas durante estas asambleas también pueden ser muy efectivas en el proceso de desarrollo del lenguaje de los niños y las niñas. Investigaciones realizadas por Mascareño y colaboradores en 2017, en las que participaron 24 aulas de educación infantil en Chile, todas de nivel socioeconómico bajo, respaldaron esta afirmación. Confirmaron que las maestras y maestros desempeñan un papel crucial fomentando desafíos cognitivos al compartir lecturas. Para lograrlo, es esencial fomentar las discusiones en torno al texto trabajado o invitar a los niños a compartir hipótesis, ideas y creencias que las historias puedan provocar.

Sin embargo, no todas las discusiones son igualmente efectivas; aquellas que invitan a discutir más allá de las historias, a desafíos cognitivos genuinos, son las que más ayudan al desarrollo de los niños y niñas. Es decir, las intervenciones que invitan a discusiones que van más allá de las historias son las más beneficiosas. Es esencial superar la imaginación a través de la mente y, para ello, se debe ofrecer espacio para esta última. Se han dado varios nombres a este tipo de interacción: lenguaje inferencial, discurso no literal, discurso fuera de contexto o discurso abstracto. Invitar a los niños y las niñas a participar en este tipo de interacción proporciona una oportunidad valiosa para su desarrollo.

La investigación destaca que, cuando las maestras y los maestros de educación infantil fomentan discusiones inferenciales cognitivamente complejas, promueven el desarrollo de todo el alumnado, especialmente el de niveles socioeconómicos más bajos. Además, el uso de un lenguaje oral complejo (en cuentos o en otras actividades) no solo brinda beneficios cognitivos, sino que también fomenta la participación de niñas y niños, ayudándoles a establecer conexiones entre sus experiencias y creencias.

En resumen, el profesorado de educación infantil puede abordar desafíos cognitivos a través de las discusiones cotidianas. Por lo tanto, podemos extraer beneficios cognitivos de cualquier momento, siempre que se fomente un alto nivel de interacción.

[Este artículo fue publicado por primera vez en Kaiera el 5 de abril de 2018]
[Imagen: Freepik]

Por Andrea Khalfaoui

Doctora en Educación en la Universidad de Deusto. Gitana y amazigh. Actualmente investigadora visitante en la Moray House School of Education and Sport de la Universidad de Edimburgo.