Ayer amanecíamos con titulares que apuntaban a un temible aumento en las tasas de abandono escolar en España tras más de una década experimentando caídas. Desde medios que ponen el foco en la ciencia, como Periódico Educación, se ha dado muestra de cómo existen modas en educación, carentes de respaldo científico, que han tenido mucho que ver en estos lamentables resultados.

Las escuelas referentes en la superación del absentismo, en este y otros países, precisamente han huido de tendencias segregadoras, implementando aquellas medidas sustentadas en evidencias científicas de impacto social, como las recogidas entre las orientaciones del reciente informe de la Comisión Europea “Caminos hacia el éxito escolar”.

Del análisis de los denominadores comunes que están conduciendo al deseado éxito educativo, a continuación, se presentan algunas de las claves que la literatura científica internacional señala como favorecedoras de mejores resultados en sus diferentes dimensiones (académica, social y emocional) y por las que algunos países, desde sus políticas educativas, ya están apostando:

  1. Participación activa de la familia y la comunidad en la escuela. Mientras la tendencia popular ha sido culpabilizar a las familias y sus entornos de los malos resultados educativos, se sabe que su inclusión en la toma de decisiones y en las actividades diarias del aula han demostrado mayor efectividad en el desarrollo académico y socio-emocional del alumnado.
  2. Interacción dialógica en la diversidad. Los datos nos dicen que, del intercambio dialógico e igualitario entre alumnado heterogéneo en cuanto a capacidades, nivel educativo o entornos, surgen aprendizajes de mayor calidad. Justo lo opuesto a lo que sucede con los grupos de nivel.
  3. Altas expectativas en cuanto a las posibilidades del alumnado y de la comunidad, partiendo de un curriculum de máximos que incentive, en todo momento, el mayor desarrollo de sus capacidades.
  4. Entornos de aprendizaje de apoyo mutuo, donde el alumnado se sienta acompañado compartiendo con sus compañeros y compañeras, con el profesorado y otros miembros de la comunidad educativa.
  5. Instrumentalidad y sentido de los aprendizajes, donde los conocimientos, valores y capacidades transmitidos tengan una utilidad y conecten con sus necesidades, con su vida.
  6. Espacios libres de violencia, donde exista tolerancia cero a las actitudes agresivas, de modo que el alumnado pueda sentirse seguro y protegido.
  7. Formación permanente del profesorado sustentada en las evidencias, prácticas y actuaciones en educación que están alcanzando resultados eficaces.

Iniciativas como la de la Dirección General de Educación de Portugal, que está formando a sus formadores y formadoras educativos en las actuaciones educativas de éxito, las cuales contemplan las mencionadas claves, ya han dado el paso en la búsqueda de la mejora educativa. Del tiempo que tardemos, a nivel institucional y particular, en superar las modas en educación, y en atender a lo que ya está demostrando resultados reales, dependerá la oscilación positiva de esas gráficas que tanto nos asustaban ayer por la mañana.

[Imagen: MEFP]

Por Susana León

Investigadora postdoctoral Margarita Salas de la Universitat de Barcelona. Profesora visitante en la Universidade Nova de Lisboa bajo el proyecto “We All Win” para la mejora educativa y la inclusión a través de entornos interactivos de aprendizaje con impacto social.