En 1901, el mismo año en el que Ferrer i Guàrdia creó la Escuela Moderna en Barcelona, y en el que Maria Montessori se propuso profundizar en la educación como elemento de cambio, Rabindraranth Tagore hizo brotar la escuela de Santiniketan, en la actual Bengala Occidental de la India.
Tagore, quien en 1913 ganó el primer Premio Nobel de Literatura concedido a una persona no europea, anteriormente, ya había mostrado interés por las posibilidades de cambio y transformación social que ofrecía la educación y el conocimiento. De este modo se vio impulsado por estas ideas para crear un espacio de formación en una zona rural de la India, en la que se ofrecía la oportunidad de recibir una educación fundamentada en ideales de renovación. La insatisfacción que sentía por los recuerdos relacionados con la educación y las escuelas regulares de la India le empujó a crear una escuela completamente distinta.
En la escuela, Tagore promovió el conocimiento de las artes, la música, la poesía y las disciplinas del conocimiento aportadas por el profesorado para forjar un entorno de libertad y espíritu crítico.
Amartya Sen, alumno de la escuela, quién ganó el Premio Nobel de Economía lo resumía así en su libro “Un hogar en el mundo” (2021):
La idea de que ejercer la libertad tiene que desarrollarse al mismo tiempo que la capacidad para razonar fue quedándome clara a medida que avanzaba mi educación en Santiniketan (p.63)
y concluye:
La excepcional importancia de esa combinación -libertad y razón- me ha acompañado toda la vida (p.64)
Estas ideas renovadoras de la educación, permitían, al alumnado de esa aldea rural, entrar en contacto con el más alto conocimiento, las obras de Shakespeare, el conocimiento científico y matemático de la época, los fundamentos históricos de la India, pero también del resto del mundo, etc. Además, el ambiente de diálogo e interacción, vocablos actuales relacionados con la mejora educación basada en la investigación científica, se vislumbran mediante los relatos que expresan las posibilidades de conversación del alumnado con el profesorado, de respuesta a la curiosidad cultivada por los docentes y por lo vínculos personales creados y distribuidos en varios de los materiales históricos sobre la materia.
Coincide, volviendo al principio, que, a miles de kilómetros, otras propuestas educativas con el compromiso y la ilusión por la mejora educativa y social surgieron en esa misma época, como fueron las iniciativas educativas de Ferrer i Guàrdia, Maria Montessori, John Dewey o la Institución Libre de Enseñanza.
Hoy, como ayer, sigue en pie ese reto de transformación educativa que dé respuesta a las necesidades de la ciudadanía. Los fundamentos para avanzar, ahora, se pueden condensar en acciones educativas basadas en la investigación científica con impacto social. Las Actuaciones Educativas de Éxito no solo tienen ese mismo propósito que soñaba Tagore cuando creó Santiniketan, sino que hacen llegar ese sueño en forma de realidad, porque ya han demostrado su validez y su transferibilidad a cualquier contexto.
Imagen: El centro Escocés de estudios Tagore
Profesor de la VIU y profesor sustituto de la UV. De formación, maestro de educación especial y primaria. Sus líneas de investigación incluyen las actuaciones educativas de éxito, la inclusión educativa, las nuevas masculinidades alternativas y la socialización preventiva de la violencia de género.
