Las políticas de acción afirmativa en la educación superior son una herramienta diseñada para corregir desigualdades estructurales que históricamente han afectado a determinados grupos sociales, culturales y religiosos. Aunque sus críticos suelen etiquetarlas estratégicamente como «discriminación positiva», este término resulta engañoso porque presupone una situación previa de igualdad que, en realidad, nunca ha existido. Estas medidas no buscan otorgar privilegios arbitrarios, sino compensar barreras acumuladas durante generaciones que han limitado el acceso de ciertos grupos a la educación superior. Su objetivo es garantizar una igualdad de oportunidades más efectiva y promover una representación más diversa en los estudios de posgrado y doctorado, espacios que tradicionalmente han estado dominados por grupos socialmente privilegiados.
Diversas experiencias internacionales muestran que estas políticas pueden contribuir de manera significativa a ampliar el acceso a la universidad de grupos infrarrepresentados. Un ejemplo destacado es el programa de la Fundación Posse, que identifica a estudiantes con potencial académico y de liderazgo procedentes de contextos desfavorecidos y facilita su acceso a universidades de prestigio mediante redes de apoyo y mentoría. De manera similar, en Cataluña se han desarrollado iniciativas destinadas a aumentar la presencia del pueblo gitano en la educación superior; un colectivo que históricamente ha sufrido exclusión educativa, segregación y discriminación social. Estos programas no reducen las exigencias académicas; por el contrario, buscan compensar desigualdades previas para que el talento pueda desarrollarse en condiciones más equitativas.
Además de promover una mayor justicia educativa, las políticas de acción afirmativa desempeñan un papel importante en la prevención de los prejuicios y los discursos de odio (Wyzan, 1990). La infrarrepresentación de determinados grupos en las universidades contribuye a perpetuar estereotipos que los presentan como ajenos a los espacios de excelencia académica, reforzando narrativas racistas, xenófobas o antigitanas, tal y como señala Jiménez-Quiñones (2024). Por el contrario, cuando las universidades reflejan una mayor diversidad social, cultural y religiosa, favorecen la interacción cotidiana entre personas de distintos orígenes, cuestionan los prejuicios y generan experiencias compartidas que dificultan la reproducción de discursos basados en la deshumanización o la exclusión. En este sentido, la presencia visible de minorías históricamente marginadas no solo amplía las oportunidades individuales, sino que también fortalece la cohesión democrática y el reconocimiento mutuo (Jiménez-Quiñones, 2024).
Por el contrario, las críticas que apelan a la defensa de la meritocracia suelen partir de una concepción abstracta e individualista del mérito que ignora las condiciones sociales en las que este se construye. Los discursos que cuestionan la legitimidad de estas políticas presentan con frecuencia a las minorías beneficiarias como receptoras de ventajas inmerecidas, alimentando el resentimiento, los discursos de odio y el refuerzo de estigmas colectivos (Alvárez-Benjumea, 2020). Sin embargo, la evidencia muestra que el mérito no puede separarse de las oportunidades efectivamente disponibles para cada persona. Desde esta perspectiva, las políticas de acción afirmativa no constituyen una amenaza para la meritocracia, sino un mecanismo para hacerla más auténtica, permitiendo que personas con capacidad y potencial que han afrontado obstáculos estructurales puedan competir en condiciones más justas. Lejos de debilitar la excelencia académica, contribuyen a construir universidades más inclusivas, plurales y capaces de combatir los prejuicios que alimentan los discursos de odio en nuestras sociedades.
En el caso de Brasil, diversos estudios sobre las políticas de cuotas raciales y socioeconómicas han mostrado que estas medidas incrementaron significativamente la presencia de estudiantes negros y de personas procedentes de sectores socialmente desfavorecidos en las universidades federales, especialmente en las titulaciones más competitivas, sin provocar una disminución generalizada del rendimiento académico. Asimismo, estudios longitudinales recientes concluyen que la inclusión de estudiantes admitidos mediante cuotas no afecta negativamente al rendimiento del alumnado no beneficiario y produce mejoras significativas en los resultados educativos, laborales y de bienestar de grupos históricamente excluidos (Galvão et al., 2023).
En consecuencia, la evidencia científica nos ofrece la oportunidad de desmontar ciertos mitos que sostienen que la inclusión de minorías mediante políticas de acción afirmativa provocaría una disminución de la excelencia académica y supondría una amenaza para la meritocracia. Por el contrario, una universidad más diversa puede ampliar las oportunidades sin comprometer la calidad educativa y, al mismo tiempo, contribuir a combatir los prejuicios que alimentan los discursos de odio.
En un contexto marcado por la rápida circulación de información y desinformación, el acceso de la ciudadanía a evidencias científicas rigurosas resulta esencial para promover una comprensión crítica de los fenómenos sociales. La ciencia proporciona herramientas para cuestionar mitos, desmontar prejuicios y fomentar debates fundamentados en hechos. Con este objetivo nació el proyecto E-Ciencia, desarrollado en colaboración con OBERAXE y financiado por FECYT, con el propósito de acercar el conocimiento científico a la sociedad y contribuir a la prevención de los discursos de odio y al fortalecimiento de la convivencia democrática.
Referencias:
- Galvão, K. C. O. et al. (2023). Affirmative actions: a study on the difference in academic performance between quota and nonquota students at UFV-CRP. Educ. Pesqui. [online]. 2023, vol.49, e257324. http://educa.fcc.org.br/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1517-97022023000100675&lng=en&nrm=iso
- Wyzan, M (ed). 1990. The political economy of ethnic discrimination and affirmative action: A comparative perspective. Westport, Conn. and London: Greenwood, Praeger. 1990, p. xxxviii, 247
- Jiménez Quiñones, L. (2024). Affirmative Action in Higher Education: Phenomenology and Intersectionality. Sinéctica, 62.
- Álvarez-Benjumea A (2023) Uncovering hidden opinions: social norms and the expression of xenophobic attitudes. European Sociological Review, 39(3):449–463. https://doi.org/10.1093/esr/jcac056
Imagen: Magnific
Este artículo fue publicado por primera vez en Daily 27 el 18 de junio de 2026
Profesora agregada de Sociología de la Universitat de Barcelona
