…mediante la protección de quienes los protegen

Se celebró en Roma la Conferencia Internacional sobre Protección al Menor (ISC), en la que cada año se hace un llamamiento a personas de diversos orígenes —incluidos representantes y miembros de iglesias y otras confesiones, profesionales de la protección del menor, investigadores y cualquier persona implicada en la prevención e intervención frente al abuso sexual infantil.

Superar la violencia y el abuso sexual infantil requiere crear entornos seguros mediante la aplicación de evidencias científicas con impacto social en la prevención. En este sentido, el papel que pueden desempeñar las comunidades (incluidas las religiosas) en la prevención y la protección es fundamental. La presencia de personas que intervienen cuando alguien conocido muestra un comportamiento abusivo es esencial para prevenir daños y fomentar una cultura de tolerancia cero hacia la violencia. Fortalecer estas comunidades para que sus miembros adopten una postura clara de apoyo a las personas supervivientes y a quienes las protegen contribuye a prevenir y erradicar el abuso sexual.

Podemos encontrar un paralelismo significativo con las acciones de San Ignacio de Loyola, tal como se describen en su biografía (capítulo IV, n.º 38). Ignacio llegó una noche a Barcelona y, en el hospicio donde se alojaba, también estaban una madre y su hija pidiendo limosna. A medianoche, al oír los gritos de ambas y darse cuenta de que estaban siendo atacadas, Ignacio actuó con rapidez y decisión. Su intervención ahuyentó a los agresores. Lo que hizo San Ignacio de Loyola fue actuar como defensor activo (una acción de apoyo por parte de un igual en nombre de la víctima, tal como se define en la literatura científica). La acción y el apoyo de los iguales y de la comunidad constituye la respuesta más eficaz para poner fin a la violencia contra niñas y mujeres. Sin ese apoyo, la víctima se queda sola. Sin el respaldo firme de una comunidad, una víctima no puede convertirse con éxito en una persona superviviente (Pulido et al., 2021).

La violencia de género aisladora (VGA), que se refiere a las represalias contra quienes apoyan a las víctimas, revictimiza e intensifica el ciclo de abuso, y desanima a posibles aliados a intervenir (Aubert y Flecha, 2021). Al enfrentarse a los agresores, estas personas ayudan a crear entornos en los que las supervivientes se sienten apoyadas y con fuerza para romper el silencio. Las investigaciones identifican el aislamiento de las víctimas como una de las consecuencias más perjudiciales del abuso, ya que agrava el trauma y el sufrimiento psicológico. Sin embargo, la intervención de aliados firmes ayuda a mitigar estos efectos y a mejorar el bienestar de las personas supervivientes (Aubert y Flecha, 2021).

La Conferencia Internacional del ISC puso de relieve tanto la preocupación como la acción internacional de diversas comunidades religiosas en materia de protección infantil. Se dieron a conocer numerosas iniciativas religiosas e interreligiosas basadas en la tolerancia cero hacia el abuso sexual infantil, y se debatió cómo transformar las instituciones en espacios seguros (Pulido et al., 2021).

Romper el silencio dentro de las comunidades religiosas es un paso esencial de cara al futuro, y el diálogo entre personas de diferentes religiones es crucial para lograr este objetivo. Como en la historia de San Ignacio, estas iniciativas exitosas conectan los valores religiosos con la necesidad de apoyar a las víctimas. El impacto de este compromiso se multiplica cuando las acciones se basan también en evidencias científicas con impacto social.

Durante la sesión académica del 20 de junio, la Dra. Cristina Pulido (profesora de periodismo y fundadora de la asociación CSA Survivors – Science and Friendship) presentó el impacto que tiene en la vida de las personas supervivientes el hecho de superar la violencia de género aisladora mediante la construcción de una comunidad sólida y el apoyo de la ciencia. Al finalizar la sesión, tras unos segundos de silencio —durante los cuales muchas personas participantes pudieron identificar situaciones que habían vivido en primera persona o como víctimas de VGA—, las preguntas y las muestras de agradecimiento hacia Cristina Pulido se intensificaron.

[Este artículo fue publicado por primera vez en Daily 27 el 3 de julio de 2025]
[Imagen: Freepik]
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Profesora agregada de Sociología de la Universitat de Barcelona