Es típico encontrar en los materiales educativos de primer grado un ritmo de enseñanza en el que cada letra del abecedario es enseñada una vez a la semana. Parece muy sensato cubrir las 33 semanas de docencia con las 27 letras del abecedario. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que este ritmo de enseñanza es menos efectivo que si enseñamos una nueva letra cada día. Además, no solo es más efectivo para los alumnos más aventajados, sino que el alumnado más vulnerable también se beneficia de esta medida.

¿Cuál puede ser la razón? El alumnado de 6 años es capaz de aprender una letra al día, tan capaz como aprender el nombre de una persona o cosa al día. ¿No es tan complicado, verdad? Además, al terminar de enseñar las letras en tan solo un mes, tenemos el resto de meses para realizar ejercicios usando varias letras, lo cual ofrece más posibilidades de éxito en la memorización y la discriminación. Esto permite ofrecer antes la oportunidad de enfrentarse a encadenar las letras entre sí para formar sílabas y luego palabras, que es el proceso más dificultoso y por lo tanto al que más tiempo hay que dedicar.

Una vez más, Vigotsky tenía razón. Pasar demasiado tiempo aprendiendo cosas que ya se saben es una estrategia deficiente.

Imagen: Magnific
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Maestro de educación especial y primaria