Muchos padres, madres y docentes piensan que enseñar pronto es forzar a las criaturas. No voy a negar que una enseñanza con presiones y gritos es contraproducente en niños tan pequeños, pero tampoco es nada beneficiosa en el primer ciclo de educación primaria. Y esto último sucede más a menudo de lo que quisiéramos en nuestro sistema educativo: niños y niñas presionados a aprender la lectura en un periodo de dos años. La mayoría del alumnado llega, pero hay un pequeño porcentaje que se queda atrás y el sufrimiento es grande.
Si empezáramos antes, desde los cero años, el alumnado podría tener 8 años de tiempo, en vez de 2, para desarrollar la competencia lectora. Esto supone una ventaja para evitar presiones y dar tiempo a quién más lo necesita. Tiempo para detectar la falta de interacciones y para movilizar el entorno del alumnado con necesidades para que aumenten las interacciones en torno a la lectura. Empezar antes nos facilita la detección temprana de las dificultades de aprendizaje. De hecho, tenemos a nuestra disposición pruebas gratuitas para detectar la dislexia a los 4 años.
Hay autores que han probado que el comienzo temprano de la lectura no contrae un mayor desarrollo lector a largo plazo. Estos resultados pueden ser debidos a que, tras un aprendizaje temprano, no se da la continuación de este desarrollo de forma adecuada. Pienso que es innegable que empezar antes es bueno, pero también está claro que después de aprender a leer, si el alumnado carece de tiempos adecuados de lectura y de textos de calidad, no se desarrollará demasiado.
Sin embargo, muchos estudios han probado que el desarrollo lector temprano disminuye las posibilidades de tener dificultades en la lectura. Esto se debe a que, como ya afirmaba Vigostki hace un siglo, el desarrollo va a remolque del aprendizaje. Es decir, la enseñanza es el motor para el desarrollo y afirmaciones como «hay que esperar a que la niña madure» son falsas y generan más retraso.
Lo que madura con el tiempo es la fruta, los cerebros maduran con el aprendizaje.
Imagen: Magnific
Maestro de educación especial y primaria
