El comunicado firmado por 1.314 direcciones de centros educativos de Cataluña plantea, entre otras medidas urgentes, la siguiente: reducir la oferta de programas de innovación pedagógica y priorizar únicamente aquellos que estén basados en evidencias y hayan demostrado un impacto contrastado en la mejora de los resultados y del éxito educativo.

Esta petición coincide plenamente con una de las principales conclusiones de la investigación educativa internacional. Hoy disponemos en abierto de abundante conocimiento científico sobre qué actuaciones mejoran realmente el aprendizaje, la convivencia y la inclusión, y cuáles no producen mejoras significativas o incluso pueden generar efectos negativos.

Un ejemplo especialmente relevante es el de las actuaciones educativas de éxito desarrolladas en las Comunidades de Aprendizaje. Investigaciones internacionales muestran que las escuelas que las aplican consiguen importantísimas mejoras de resultados en todas las materias. Al mismo tiempo, estas mismas actuaciones contribuyen a mejorar la convivencia escolar y a prevenir diferentes formas de violencia.

Los resultados son especialmente significativos porque se producen en un contexto en el que los indicadores generales de Cataluña y de España no muestran mejoras comparables. Es decir, mientras los resultados globales permanecen estancados o empeoran, los centros que implementan actuaciones avaladas por la evidencia científica continúan avanzando.

La emergencia educativa exige decisiones valientes, pero también fundamentadas. La cuestión ya no es si existen programas capaces de mejorar los resultados educativos. La investigación científica internacional ha demostrado que sí existen. El reto pendiente es garantizar que estas actuaciones lleguen a un número cada vez mayor de centros y estudiantes.

Imagen: Magnific
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