Hoy 2 de julio, da comienzo una nueva edición de CIMIE.
En palabras de Esther Roca y Mikel Pérez, presidenta y vocal de AMIE:
«Txoria txori es un auténtico himno popular de libertad. Una canción profundamente vinculada a esta tierra que nos recuerda que, si le hubiéramos cortado las alas, ya no sería pájaro. Tal vez esa imagen nos ayude a comprender el verdadero sentido de la educación y también de la investigación educativa. ¿De qué manera lo que aquí debatimos, investigamos y compartimos contribuye a dar alas a las personas y a nuestras sociedades? ¿Cómo logramos que el conocimiento que generamos amplíe libertades, abra oportunidades y permita a cada persona desarrollar plenamente sus capacidades?»
El lema de esta edición, «El sueño era posible, ahora es real», nos invita precisamente a mirar con perspectiva el camino recorrido por la investigación educativa. Durante años soñamos con una educación más inclusiva, más democrática y capaz de responder a los grandes desafíos sociales de nuestro tiempo. Soñamos con que las evidencias científicas pudieran orientar las políticas educativas, mejorar las prácticas docentes y contribuir a construir sociedades más justas. Hoy, muchas de las investigaciones que se presentan en este congreso nos muestran que ese sueño no era una utopía. Allí donde el conocimiento científico se ha unido al compromiso de docentes, estudiantes, familias, comunidades e instituciones, se han producido transformaciones reales y medibles.
La investigación educativa alcanza su máximo valor cuando mejora la vida de las personas. Y, precisamente por ello, CIMIE ocupa un lugar singular en el panorama científico internacional. Desde su creación en 2011, este congreso ha contribuido a hacer posible ese sueño, consolidándose como un espacio de referencia para quienes entienden que la excelencia científica y el impacto social no son objetivos contrapuestos, sino inseparables. Año tras año, alrededor de quinientos investigadores e investigadoras de más de un centenar de universidades se reúnen aquí para compartir evidencias, debatir resultados y avanzar en la construcción colectiva de conocimiento orientado a la transformación social. Las personas y las sociedades necesitan y merecen mejoras de resultados educativos; este congreso anual destaca por aportar evidencias científicas que lo logran incluso en los contextos donde en otros congresos se afirma que es imposible. Las diversas ciencias que trabajamos en educación, para lograr el reconocimiento y recursos que merecen, tienen que lograr demostrar que contribuyen a esas mejoras y este congreso anual lo está demostrando. Para lograr el avance que necesitamos en nuestras carreras profesionales tenemos que lograr hacer investigaciones que se publiquen en revistas indexadas y este congreso anual lo está consiguiendo en una proporción creciente y muy superior a otros congresos.
CIMIE ha sido también pionero en Europa al situar el impacto social de la investigación educativa en el centro del debate científico. Mucho antes de que este tema ocupara un lugar destacado en las agendas de investigación, este congreso ya impulsaba el análisis de cómo el conocimiento científico puede generarse y desarrollarse junto a la ciudadanía, incorporando especialmente las voces de quienes tradicionalmente han estado más alejados de los espacios de producción científica. Basta recorrer los programas de sus diferentes ediciones para comprobar cómo esta apuesta ha ido creciendo hasta convertirse en una de sus señas de identidad.
Además, CIMIE fue precursor en la creación de una comisión violencia cero y en la defensa de espacios académicos libres de violencia, promoviendo el rechazo tanto de la violencia directa como de la violencia aisladora y contribuyendo a generar entornos científicos seguros, éticos, democráticos y valientes en el análisis y estudio de estas temáticas.
El programa de esta edición refleja, además, la extraordinaria vitalidad de la investigación educativa actual. Nos acompañan referentes internacionales que nos ayudarán a pensar algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo. Hoy tendremos el privilegio de escuchar a Dragana Avramov, referente en políticas educativas. Los paneles nos invitan a reflexionar sobre cuestiones tan relevantes como el papel de la educación musical en la transformación social, las oportunidades y desafíos que plantean la inteligencia artificial, las redes sociales y la producción colaborativa del conocimiento, o el impacto que estos fenómenos tienen en las nuevas generaciones.
Mañana, la conferencia de clausura de Sari Hanafi nos adentrará en la importancia del diálogo como herramienta para superar la polarización y construir sociedades más democráticas. Y lo hará tras un día de diálogo con temas tan urgentes como la prevención del abuso sexual infantil, el multilingüismo y la superación del racismo, o la incorporación de un nuevo ámbito que simboliza muy bien la capacidad de la educación para responder a los desafíos sociales contemporáneos: la Educación para la Salud.
Por eso, al inaugurar esta nueva edición en Bilbao, ciudad que ha sabido reinventarse sin renunciar a su identidad, podemos afirmar que el sueño al que alude nuestro lema no pertenece únicamente al pasado. Todas estas contribuciones, desde perspectivas muy diversas, comparten una misma aspiración: comprender mejor nuestro mundo para ampliar las oportunidades de las personas y de las comunidades. En definitiva, contribuir a que la educación siga dando alas allí donde todavía existen barreras que superar.
Y, con este sueño, damos por inaugurada nuestra decimocuarta edición del congreso CIMIE. Un honor compartir este espacio con todas vosotras y vosotros.
