Cuando asistía a la escuela primaria, sufrí abuso sexual y lo denuncié. Lo pude denunciar gracias a personas de mi familia que estuvieron conmigo, que me apoyaron. Esta es una de las evidencias científicas en la que coinciden también acuerdos internacionales para erradicar los abusos sexuales a la infancia y también para erradicar cualquier tipo de violencia: que las víctimas necesitamos personas que actúen para apoyarnos.

La realidad es que muchas niñas y niños no cuentan con apoyos ni entornos que fomenten el #TellSomeone, un principio respaldado por acuerdos internacionales para erradicar los abusos sexuales a la infancia y favorecer que las víctimas se conviertan en supervivientes.

Tengo claro que mi vida habría sido diferente si en mi escuela hubieran conocido estas actuaciones. Por eso, cuando conocí el proyecto de Comunidades de Aprendizaje, me emocionó saber cómo muchas personas actúan día a día para otorgar a la infancia espacios seguros, en los que si alguien está sufriendo abusos pueda decirlo y recibir apoyo. Estas actuaciones han demostrado en miles de centros diferentes, con poblaciones muy diversas, que funcionan para prevenir y actuar contra la violencia, lo que significa que habrá menos menores que estén sufriendo lo que yo viví. Esta es la evidencia científica del más alto nivel, la que queremos todas las personas: que contribuya a la mejora de nuestras vidas.

Cualquier persona que desee que niñas y niños no sufran abusos sexuales no intentaría destruir las actuaciones que se ha demostrado que les protegen. Por ello hay miles de personas en el mundo implementándolas. Y también hay muchas personas que deciden libremente no hacerlo e implementar otras.

Frente a las miles de personas luchando para terminar con los abusos sexuales a la infancia, hay ahora un par de “periodistas” lanzando una campaña para intentar frenar las actuaciones que están proporcionando a la infancia espacios seguros. No es de extrañar que estas “periodistas” sean las mismas que nos mandaron callar a las víctimas becarias y en situación precaria, que habíamos denunciado abuso de poder por parte de profesoras sénior, porque les arruinaba su propio reportaje. Son las mismas que, cuando les hemos expuesto casos de abuso sexual a menores, que arruinaban su reportaje, ni siquiera han preguntado por las víctimas. Son las mismas que intentaron boicotear a más de 1400 feministas de todo el mundo, muchas de las cuales trabajan día a día para eliminar los abusos a la infancia, y, como no lo consiguieron, se encuentran ahora airadas.

Este ataque a actuaciones que protegen a la infancia deja ver los intereses que mueven las palabras de estas personas. Lo que les interesa, desde luego, no es la vida de las niñas y los niños.

Gracias a todas las personas y especialmente al profesorado que, a pesar de los ataques que recibís por proteger a la infancia, seguís eligiendo poneros de su lado. Gracias a vosotros y vosotras, cada día menos menores sufren abusos.

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Imagen: Freepik
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Graduada en psicología en la Universitat de València e investigadora predoctoral en la Universitat de Barcelona