En 2023 me incorporé a una escuela configurada como Comunidad de Aprendizaje en Barcelona. La forma en que las actuaciones educativas de éxito articulaban el día a día cambió por completo mi visión de la escuela. En el centro de esta transformación se encuentra el modelo dialógico de prevención de conflictos y su herramienta clave: el Club de Valientes Violencia Cero.

El acoso escolar raras veces ocurre en privado; necesita espectadores que miren o callen. El Club de Valientes Violencia Cero rompe la cultura del silencio cambiando quién recibe el reconocimiento social en la clase:

  • Desmonta la falsa valentía del agresor o la agresora: agredir no es fuerza, sino cobardía y falta de recursos.
  • Redefine la protección: defender a quien sufre y señalar una injusticia es el verdadero acto de coraje.
  • Reinterpreta el «chivatazo»: el «chivato» busca un beneficio personal o perjudicar a alguien; el valiente actúa para proteger a un compañero o compañera.
  • Cuando el grupo acuerda que la violencia es intolerable, el agresor pierde a su público y la víctima deja de estar sola. Además, esta dinámica previene la violencia aisladora (las represalias contra quienes defienden a las víctimas), creando un escudo comunitario en el aula.

Con la implicación de las familias y la comunidad en el modelo dialógico de prevención de conflictos y a través de espacios como las tertulias dialógicas, la convivencia deja de gestionarse mediante castigos fríos para construirse sobre la solidaridad.

Imagen: Magnific
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Maestra de Educación Infantil y Primaria en Barcelona entre los años 2017 y 2025. Actualmente, en el CEIP Virgen del Rosario de Torrent (Valencia).