El 19 de agosto, el mundo conmemora el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, una fecha que nos recuerda que millones de personas dependen de la ayuda para sobrevivir. Este año, las Naciones Unidas han lanzado un mensaje claro y contundente: el sistema humanitario está al límite. Las necesidades crecen sin control, y los trabajadores humanitarios —más de 380 perdieron la vida en 2024— continúan siendo objetivo de ataques que violan el derecho internacional. Este deterioro afecta no solo a los profesionales, sino también a las comunidades que esperan su apoyo.

Para revertir esta situación, la ONU ha relanzado la campaña #ActForHumanity, que reclama tres compromisos esenciales: proteger a los trabajadores humanitarios y a los civiles a los que sirven, respetar el derecho internacional humanitario y garantizar los recursos vitales que los estados y la comunidad internacional dicen defender.

Pero más allá de la denuncia y la urgencia, la literatura científica ofrece perspectivas relevantes para avanzar. Un estudio reciente distingue entre la ayuda espontánea, la ayuda humanitaria tradicional y la ayuda humanitaria local con enfoque emprendedor. La primera modalidad describe cómo la ciudadanía se autoorganiza de manera espontánea tras desastres súbitos para cubrir los vacíos que dejan los sistemas oficiales. Aunque estas iniciativas locales son rápidas y cercanas a las comunidades afectadas, afrontan desafíos importantes: escasez de recursos, falta de infraestructura y dificultad para sostenerse en el tiempo.

En contraste, la ayuda humanitaria tradicional, representada por grandes organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos, Médicos Sin Fronteras o la Cruz Roja, entre muchas otras, se beneficia de amplias redes, financiación estatal y capacidad logística. Sin embargo, según este estudio, esta modalidad también recibe críticas por su lentitud y rigidez en ciertas circunstancias, y se ve cada vez más limitada por gobiernos que restringen la entrada de actores internacionales y por la presión de una demanda humanitaria que se ha triplicado en la última década, con un número récord de refugiados y crisis superpuestas.

Como respuesta a estas tensiones, ha surgido la ayuda humanitaria localizada con lógica emprendedora. Esta investigación destaca cómo nuevos actores buscan transformar el sector mediante modelos innovadores de ayuda, enraizados en contextos locales y otorgando un mayor protagonismo a las comunidades afectadas. Estas iniciativas fomentan la resiliencia cívica, la producción local de suministros y la gobernanza participativa. Su desafío es obtener legitimidad y financiación en un ecosistema todavía dominado por criterios de escala y rapidez, pero su potencial reside en ofrecer respuestas sostenibles adaptadas a cada crisis.

De manera similar, otra investigación señala que existen iniciativas como los observatorios humanitarios locales, que fortalecen la capacidad de los actores nacionales para producir conocimiento, influir en agendas y cooperar de forma horizontal con otros países afectados. Este giro hacia un “humanitarismo desde abajo” refleja la necesidad de reconocer que no solo las grandes organizaciones internacionales, sino también la sociedad civil organizada, desempeñan un papel fundamental en la respuesta a emergencias.

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, por tanto, no solo recuerda los riesgos y sacrificios de quienes ayudan en primera línea. También es una oportunidad para aunar esfuerzos, repensar un sistema en crisis y crear espacio para soluciones que combinen protección, financiación sostenida, evidencia científica y cocreación con las comunidades locales. Actuar por la humanidad hoy significa tanto defender el derecho humanitario como promover nuevas formas de solidaridad real que devuelvan dignidad y capacidad de acción a las comunidades en situación de emergencia.

Este artículo fue publicado por primera vez en Daily 27 el 19 de agosto de 2025.
Imagen: Pixabay
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Profesora de Sociología en la Universidad de Barcelona e investigadora de CREA, Community of Researchers on Excellence for All