Son ya millones de niñas y niños quienes han tenido una mejor educación y unas mejores vidas gracias a la investigación científica del máximo nivel internacional del 2006. Hoy comienza REVERS-ED, caminando a hombros del gigante INCLUD-ED, para llegar todavía mucho más allá. Sigo extrañándome de que haya personas que todavía me pregunten qué saco yo dirigiendo estos proyectos e incluso que traten de dar una no deseable imagen de mí, insinuando e incluso diciendo explícitamente que me dedico a estas actividades porque no sé hacerme rico o divertirme.
Continuamente me llegan relatos preciosos, desde los más diversos países y contextos, sobre niños etiquetados por las demás personas y por sí mismos como incapaces de salir de su fracaso escolar y que, al llegar las actuaciones de éxito a su escuela, han conseguido superar el fracaso educativo, se ha transformado la imagen que sus familias y sus iguales tenían de ellos y han mejorado sus sentimientos y emociones. Continuamente me llegan relatos de niñas que sufrían bullying, que eran despreciadas por sus iguales y que, al llegar el club de valientes violencia cero a su escuela, acababan teniendo verdaderas amistades. Continuamente me llegan relatos de profesoras y voluntarios que, apoyando a esas niñas y niños, están transformando el mundo y sus propias vidas.
Entiendo y respeto la libertad de las personas que se divierten con frecuencia viendo en las series otro tipo de relatos. Pido el mismo tipo de entendimiento y respeto de la libertad de quienes nos divertimos con los relatos que nos parecen más bellos, buenos y verdaderos. Hasta ahora ni una sola de las muchas personas que han intentado que cambie se divierte más que yo, ni está más satisfecha con las relaciones personales de todo tipo, ni se mantiene con mejor salud y ánimo; a lo largo de mis 72 años he tenido ya muchas ocasiones de comprobar esa realidad que coincide con las evidencias científicas sobre lo que mejora y lo que empeora nuestras vidas.
La libertad para decidir la propia vida es una de las mayores conquistas que ha hecho la humanidad y que ahora podemos disfrutar si la defendemos para todas las personas. Esa defensa incluye necesariamente no ser cómplices de la continua ofensiva del capital depredador, del “sistema” o como lo queráis llamar, contra quienes no solo nos gusta leer y comentar los relatos más bellos, sino que también nos gusta crearlos y facilitar que toda niña o niño pueda no solo escribir un cuento, sino también hacer de su vida un precioso cuento.
