El ejemplo de profesionales de la educación que interceden en situaciones de violencia contra los jóvenes LGTBI+ tiene consecuencias positivas. Pero el mayor impacto se produce cuando los iguales y el resto de comunidad se posicionan para proteger a las víctimas de violencia (Bystander intervention). Por lo tanto, el objetivo de toda comunidad educativa debería ser involucrar a todos sus miembros como upstanders.

En el artículo “Impact of an evidence-based training for educators on bystander intervention for the prevention of violence against LGBTI+ youth”, se analiza el impacto que tuvo la participación de profesionales de la educación (reglada y no reglada) en talleres de capacitación, basados en evidencias científicas, en el campo de la prevención de la violencia. Los talleres se realizaron en 5 países europeos.

El modelo dialógico de prevención y resolución de conflictos ha demostrado los efectos positivos de la aplicación de las evidencias científicas en la prevención de la violencia. Algunas de sus claves son:

  • Las personas que se posicionan como upstanders deben ser personas socialmente muy valoradas para toda la comunidad y tener un gran atractivo. Además, deben ser protegidas para evitar la IGV (violencia de género aisladora).
  • Toda la comunidad educativa interviene en la prevención de la violencia y la creación de normas de convivencia.
  • Amistad como clave para la protección.
  • Utilización del lenguaje del deseo.
  • Transformar los modelos de atracción hacia personas igualitarias.
  • Promoción del amor ideal, libre de cualquier tipo de violencia.
  • Educar en el consentimiento.
  • Promover las nuevas masculinidades alternativas (NAM).

Después de que los trabajadores relacionados con la educación realizaran la formación, podemos resaltar estos resultados recogidos en el artículo:

  • Desarrollo de estrategias que me permitan ser upstander.
  • Los conocimientos científicos recibidos dotan de mayor confianza profesional a los educadores y educadoras.
  • Las reuniones pedagógicas científicas que se realizaron a lo largo de la investigación son calificadas como espacios potencialmente transformadores.
  • Aumento de la conciencia acerca de la violencia que sufren las y los jóvenes LGTBI+.
  • Conocimiento de prácticas efectivas que hagan frente a esas situaciones violentas.
  • Reconocimiento de intervenciones que se han utilizado en el pasado y que no han sido efectivas.
  • Crear lazos de solidaridad y protección. 
  • Construir amistades de apoyo ante esos ataques violentos. 
  • Crear espacios de diálogo donde seguir formándose en torno a las evidencias científicas que protegen contra la violencia.
  • Los participantes manifiestan la voluntad de continuar aprendiendo en red sobre el proyecto para conseguir un impacto mayor.
  • Los participantes se sienten empoderados para actuar como upstanders dentro y fuera del entorno educativo. 
  • Detectar y dar valor y atractivo a los jóvenes que están actuando como upstanders y que muestran un modelo alternativo de masculinidad (en el caso de los hombres).

Todos los módulos formativos que han realizado los profesionales relacionados con la educación que han participado en este estudio están disponibles gratuitamente y en diferentes idiomas en https://imse.urv.cat/up4diversity/training-for-educators/. Es una suerte contar con las herramientas necesarias para crear espacios inclusivos y libres de violencia para nuestro alumnado LGTBI+.

[Imagen: Freepik]

Por Irene López

Maestra de primaria y pedagogía terapéutica. Colegio Trenc d'Alba (Jávea)