No hay evidencia de ninguna actuación educativa que logre mayor impacto social en la prevención del acoso escolar que el Club de Valientes Violencia 0 (CVV0). Si alguna persona que lea esto tiene evidencias de una actuación que mejore más la convivencia, estaré encantado de que las muestre. Y es que esta actuación logra algo que casi nunca ocurre ni en las escuelas ni en la sociedad en general: que los bystanders (espectadores) pasen a ser upstanders, es decir, que actúen ante la violencia o el acoso.
Cuando se les da prestigio y atractivo, a través del lenguaje del deseo, a quienes siempre defienden a las víctimas (upstanders o valientes), cada vez más personas quieren ser valientes. Esas personas defienden a las víctimas y a otros upstanders (valientes) que las defienden, para así romper con la violencia aisladora que ejercen quienes agreden sobre quienes defienden a las víctimas, con el objetivo de que estas se queden sin apoyo.
Sin embargo, para lograr las mayores mejoras en la convivencia, es fundamental implementar esta actuación tal y como las evidencias científicas indican. No es suficiente con poner el cartel y decir que ahora “todos y todas somos valientes”. Tampoco mejoramos la convivencia si desviamos el foco y decimos que lo importante no es el CVV0, sino otras cosas. Por ejemplo, si a un profesor le gusta leer a su clase un cuento y logra mejorar la convivencia porque implementa con rigurosidad el CVV0, puede haber quien diga en otra escuela que tienen que leer ese cuento para lograr esos resultados. Aunque no haya problema con leer ese cuento, decir que la mejora de la convivencia se logra gracias al cuento confunde a profesorado y familias y entorpece la implementación de la actuación educativa de éxito.
En próximos artículos se aclarará qué aspectos se deben respetar para lograr impacto social en la mejora de la prevención del acoso al implementar el CVV0.
Imagen: Magnific
Profesor de educacion primaria durante 7 años y doctorando en la Universitat Rovira i Virgili
