La explosión racista en el partido de fútbol España-Egipto es un salto más en una tendencia creciente de agresiones a la convivencia pacífica. El grito “musulmán el que no bote” es tan racista que obvia incluso a jugadores y jugadoras que son o pueden ser de la propia selección española. No es ni casualidad ni un hecho puntual. Hay que ponerle remedio cuanto antes superando sus causas más profundas.

En medios y redes, se reclaman, además de medidas sancionadoras, una concienciación y una educación en valores antirracistas que remarque los elementos positivos de la diversidad. Desgraciadamente, en ese discurso y en esa educación antirracista frecuentemente las palabras van en un sentido y los hechos en el sentido contrario. La única forma de que en sectores crecientes de la ciudadanía no aumente el racismo es una coherencia entre lo que la educación dice y lo que la educación hace. 

Hay ahora en España políticas y actuaciones que dicen que quieren eliminar la segregación pero hacen afirmaciones que casi todo el mundo entiende como que “demasiada” diversidad genera malos resultados y problemas de convivencia. Así se está fomentando el racismo, casi siempre involuntariamente. Hay otras políticas y otras actuaciones que incluso con más diversidad, de la que el discurso antes mencionado considera “demasiada”, logran excelentes resultados y una modélica convivencia. 

La educación es uno de los mejores ámbitos para colaborar en la superación del racismo que explotó en este partido de fútbol y se sabe cómo hacerlo. Cada vez más personas, escuelas e instituciones están cambiando lo que hasta ahora hacían implementando soluciones reales a este grave problema.

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Durante 12 años, maestra de educación especial y asesora de educación inclusiva en la Generalitat Valenciana. Actualmente, profesora de la Universitat de València. Sus líneas de investigación incluyen las Actuaciones Educativas de Éxito en diversidad de grupos sociales y etapas de aprendizaje, la formación docente, la inclusión educativa y la socialización preventiva de la violencia de género.