La pseudociencia disfraza de ciencia los bulos que perjudican la ciencia y la educación, tanto los aprendizajes como la convivencia. La autodenominada «Oficina Española de Integridad en la Investigación» es un ejemplo extremo. Su nombre induce a creer que es una oficina oficial o semioficial, cuando en realidad es un grupo privado de unas pocas personas. Incluso un periódico digital creyó que eran un organismo de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos).

En la búsqueda que he hecho de sus siete miembros en la Web of Science, solo tres personas tienen artículos científicos, una de ellas con 8 citas y los otros no llegan a 500 citas ninguno de los dos. Sin embargo, se presentan en su web como asesores de investigadores y, en las redes sociales, como los garantes de la corrección o no de las publicaciones científicas. Critican como «depredadoras» revistas donde premios Nobel publican sus investigaciones; se consideran a sí mismos capaces de juzgar el valor de lo que se publica en ellas. En uno de sus posts en X han difundido que van a crear una megarrevista, y añaden un artículo de un periódico destacando un titular que dice que será la “Nature española» y que, en tres o cinco años, podría estar al máximo nivel científico. Quienes les dan credibilidad, o les interesa dársela por oscuros motivos, perjudican así las carreras de brillantes científicas.

Este mismo 2025, una de esas brillantes mujeres científicas recibió una evaluación muy negativa de su solicitud de acreditación a cátedra. Dicha evaluación se basaba en esa calificación de revistas depredadoras que compartía con el documento que la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación) ya había retirado dos años antes y que esta oficina alaba tanto. Por el contrario, la comisión de apelación rectificó esa decisión, dando a la candidata la acreditación a catedrática y con una crítica demoledora a quienes usaban, aunque fuera implícitamente, las pseudocientíficas afirmaciones en que se basa la OEII.

El Periódico Educación publicó en enero de 2023 un artículo que clarificaba los elementales errores de ese documento que había publicado la ANECA. Así generó un debate que llevó a su retirada por parte de la ANECA en junio de 2023. Esa es una forma de defender las carreras de las científicas perjudicadas por la pseudociencia y de mejorar la educación basándose en esas científicas y no en los bulos.

Imagen: Freepik
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Asesora de necesidades educativas especiales y coordinadora de la red de Comunidades de Aprendizaje de Euskadi