Una buena parte del profesorado cree que el trabajo individual favorece la atención y el aprendizaje. Por eso, es habitual ver una distribución individual en muchas de las aulas de secundaria, pero también de primaria.

¿Qué nos dicen las investigaciones al respecto? Las investigaciones sobre el tema han demostrado que los estudiantes que trabajan en determinados tipos de grupos, como por ejemplo cooperativos o interactivos, prestan más atención y, por lo tanto, aprenden más. Los grupos interactivos (GI) son una manera de organizar el aula donde se crean las condiciones más favorables para el trabajo colaborativo. Realizamos un análisis relacionando lo que nos dicen algunas de las investigaciones con las características de los GI.

  • La ciencia nos dice que el alumnado que realiza tareas de aprendizaje complejo rinde más de manera colaborativa que individual. En GI las tareas más adecuadas son aquellas que ofrecen cierta dificultad, para que se necesite la colaboración de los miembros del grupo para que todos consigan resolver con éxito la tarea.
  • La ciencia remarca la importancia de la comunicación y las interacciones que se producen como claves del éxito del grupo. En GI se diseñan tareas que estimulan al alumnado a intercambiar conocimientos e información.
  • La ciencia nos dice que el control de la comunicación y la interacción dentro del grupo son muy importantes para que los entornos colaborativos sean efectivos. En GI un miembro de la comunidad educativa dinamiza las interacciones y la participación del grupo. Además, otra persona adulta, normalmente el tutor o tutora del aula, supervisa el funcionamiento general de los grupos.
  • La ciencia nos dice que el alumnado retiene la información aprendida durante más tiempo cuando se trabaja en grupo que en las clases magistrales. La mejora de los resultados en las pruebas internas y externas en las escuelas donde se realizan GI avalan esta premisa.
  • La ciencia nos dice que dividir las tareas en subtareas dentro de un grupo, de forma que se reduce la interdependencia entre los miembros, influye negativamente en el rendimiento del grupo. En grupos interactivos no hay roles ni división de tareas, se potencia la reflexión conjunta y la ayuda mutua.
  • La ciencia nos dice que el aprendizaje colaborativo en general aumenta el rendimiento, la preocupación mutua entre los estudiantes y la autoestima. Los GI han demostrado en múltiples investigaciones que no solo consiguen aumentar el rendimiento del alumnado sino que se hace evidente la mejora de la convivencia.

Los GI tienen en cuenta las evidencias sobre el tema para convertirse en una de las maneras más efectivas para trabajar de manera colaborativa. En este tipo de agrupamiento heterogéneo con un adulto voluntario se generan altos índices de interacciones, de atención, motivación y tiempo de trabajo efectivo, así como de ayuda y solidaridad que fomentan la inclusión, la convivencia y los aprendizajes. Cuando esta forma de agrupamiento es la mayoritaria en un centro educativo, la manera de funcionar en los GI se generaliza a diferentes entornos, el aprendizaje se multiplica y los resultados aumentan para todo el alumnado.

Por Begoña Flos

Licenciada en psicopedagogía. Maestra de PT y primaria en el CRA Araboga y miembro del seminario "A hombros de gigantes" de Castellón