Hoy la ciudad de Valencia se ha inundado de tertulias dialógicas que, sin duda, han dejado huella en todas las personas que hemos participado. He tenido la oportunidad de participar en la tertulia feminista dialógica (TFD) en un ambiente idílico de los Jardines de Monforte. Hemos dialogado sobre el texto Las características versus los “mitos” del amor romántico. Entre las personas participantes había diferentes perfiles, como profesorado de centros educativos de primaria y secundaria de diferentes comunidades, profesorado de la universidad y una madre de una adolescente cuyas aportaciones nos han inspirado a todas las personas presentes. Esta diversidad de voces, sin duda, ha enriquecido la calidad de las interacciones y los diálogos

La tertulia ha iniciado con un mensaje claro: el amor es y ha sido a lo largo de la historia un símbolo de libertad y tiene que seguir siéndolo. Por ejemplo, «Romeo y Julieta» exalta el amor romántico como una fuerza poderosa y transformadora; su tragedia puede interpretarse como una llamada a la libertad en el amor. La obra destaca cómo los amantes desafían las rígidas restricciones sociales y familiares, anhelando un amor auténtico y libre de prejuicios. El estudio sobre el que hemos estado dialogando refleja mediante una revisión histórica cómo el amor romántico y sus precedentes nacieron para dar libertad a los individuos a la hora de elegir pareja. 

“Además de muchos programas de prevención de la violencia, gran parte de la educación sexual o afectiva se ha centrado en evitar que las chicas se enamoren y en promover las consideradas libres y seguras relaciones esporádicas”. Esto ha hecho mucho daño en el contexto educativo y en la atracción de muchos y muchas adolescentes hacia relaciones despreciativas, quitándoles la oportunidad de experimentar el amor romántico en su forma más auténtica y enriquecedora. “No se trata de tener relaciones más o menos estables, sino de saber elegir con quién las tienes”. 

El amor romántico no es el origen de la violencia de género; esto es un bulo arraigado que proviene de esas listas de “los mitos del amor romántico” que señalan la falta de libertad y la normalización de la coacción como características consustanciales del amor romántico. Esto resulta tremendamente peligroso en la adolescencia, cuando empiezas a construir este ideal. Más aún cuando se vive en un contexto con modelos de socialización que promueven la atracción a la violencia. 

En los centros educativos tenemos una misión muy importante a la hora de desmentir los “mitos” del amor romántico, creando espacios de diálogo igualitario y redes upstander que resten atractivo a la violencia.  

La madre de una adolescente participante en la tertulia ha transmitido un mensaje de preocupación que nos ha hecho reflexionar a todas y todos los presentes. Su mensaje era el de una madre preocupada por las relaciones que pueda tener su hija: “no quiero que utilicen a mi hija como un juego”, “no quiero que la dañen”. Ha trasladado la necesidad de realizar tertulias feministas también con las familias, para formarse sobre estos temas y tener herramientas y argumentos claros para ofrecer a sus hijos e hijas. A partir de esta intervención, se han ido ofreciendo claves que pueden ayudar a introducir un lenguaje del deseo que reste el atractivo a la violencia. Un profesor ha comentado una experiencia con una alumna: 

«Una alumna una vez me dijo “sé que está mal pero a mí me molan los chulos, yo seré capaz de cambiarlos”. Ante esto le pregunté: “tú, cuando vas a comprar un móvil, ¿te lo compras roto para arreglarlo en casa? No, ¿verdad? Te compras uno de última generación. Los NAM (nuevas masculinidades alternativas) son de última generación y no hace falta que los arregles.»

[Imagen cedida por Iris AEBE]
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Doctora en Educación. Durante 10 años, pedagoga y orientadora educativa en diversidad de contextos. Actualmente, profesora de la Universidad de Valencia.