…y la transformación de un centro educativo en base a las evidencias
Tras un primer acercamiento a las actuaciones educativas de éxito (AEE) en uno de los encuentros internacionales de Comunidades de Aprendizaje, mi entusiasmo fue tal que transmitir lo que había aprendido al resto de compañeros y compañeras de mi centro educativo fue muy fácil. Mostrar cómo un cambio (basado en lo que las investigaciones han probado que mejora los aprendizajes, la convivencia y la sociedad) es posible, partiendo de la formación dialógica del profesorado, hizo que comenzáramos un proceso muy emocionante, lleno de motivación.
Devolver a la escuela la cultura con mayúsculas, esa que hemos ido apartando por diversos y muy complejos cambios sociales y diversas corrientes educativas, es un ejercicio de responsabilidad con nuestro alumnado. Todos los alumnos y alumnas tienen el derecho a poder recibir la mejor educación y el acceso a la cultura en todos sus ámbitos. En un concierto de una orquesta sinfónica no podemos conformarnos únicamente con que mantengan la compostura y el respeto, dando por hecho que no va a conseguir “engancharles”; no podrán valorar las grandes obras universales de la literatura, por poner otro ejemplo, si no han tenido un acercamiento a las mismas mediante actuaciones educativas que no les hagan aborrecerlas, sino amarlas y recordarlas para siempre, porque estarán unidas a aquello que han compartido con otras personas en tertulias dialógicas, unido a las emociones que su descubrimiento les ha generado.
La evidencia de esa transformación y de los resultados que se muestran comienzan a verse desde las primeras ocasiones en las que se trabaja con AEE. Se comparten de manera entusiasta con el resto del claustro y se disfruta profundamente de una educación con la que todo docente ha soñado alguna vez.
Hemos podido comprobar con alumnado de sexto de primaria que las tertulias dialógicas son un espacio donde las alumnas y los alumnos se sienten seguros y libres para expresarse, ya que saben que serán respetados por sus iguales y que su opinión es valorada y tenida en cuenta por el resto de las personas participantes.
En las tertulias dialógicas crece su motivación por la lectura:
«Profe, a mí no me gusta leer, yo no leo, no me gusta, pero este libro -Metamorfosis de Ovidio- me está encantando.»
Y disfrutan porque tienen una comprensión más profunda del texto gracias a los compañeros y compañeras:
«Yo al principio no lo entendía muy bien, pero ahora, con las explicaciones de los compañeros, lo entiendo mucho mejor»
El alumnado genera valores desde el lenguaje del deseo a raíz de las peripecias de los personajes como Acteón convertido en ciervo en las Metamorfosis de Ovidio:
«Yo he pensado en lo duro que es cuando tienes que cambiar de lugar, te mudas a otra ciudad o a otro país y tienes que adaptarte, dejar a tus amigos allí, tus cosas… lo bien que vivías… sin saber lo que te espera, aunque quizá luego ves que era mejor y no quieres volver. A mí me pasó, y si ahora me preguntaran, estoy mejor aquí, no volvería.»
Y, al saber que el personaje no sería reconocido por sus propios perros, el alumnado se identifica y trata temas de su vida de una manera tan reflexiva que no surge con ninguna otra actuación llevada a cabo en las escuelas:
«Me ha recordado cuando una persona tiene Alzheimer. Mi abuela, que tiene Alzheimer, cuando yo la visitaba había días en que no me reconocía, incluso se asustaba de mí y tenía que salir de la habitación porque se ponía muy nerviosa. Es muy duro ver a alguien, a quien tú quieres mucho y que también te ha querido mucho, y ver que no te reconoce.»
Hemos vivido cómo ya tras la primera o segunda tertulia los alumnos y alumnas realizan comentarios en torno a clásicos universales, como que el libro les está encantando (cuando no leían nada antes de comenzar con las tertulias), que lo entienden mucho mejor cuando ven la explicación de sus compañeros y compañeras de una parte del texto que les resultaba compleja, o que han visto el punto de vista de otro compañero, con respecto a la misma idea, que leyendo el libro en solitario nunca hubieran visto.
Ser parte de esa transformación es un regalo compartido con toda la comunidad educativa.
Maestra de educación primaria en el Colegio Público Lugo de Llanera (Asturias)
