Es una pregunta que en algún momento nos hemos hecho quienes somos docentes. La respuesta corta es que nadie mejor que el profesorado puede elegir o diseñar las actividades más adecuadas para su alumnado. Para la respuesta “no tan corta”, nos vamos a centrar en tres claves en los siguientes párrafos. ¿Te vienes?
1. Que supongan un reto
Sabemos que las altas expectativas son un requisito para lograr la mejora de resultados que profesorado, familias, y toda la sociedad queremos para el alumnado. Si usamos actividades muy fáciles o juegos que no supongan un esfuerzo cognitivo, que no planteen cierta dificultad, no estaremos consiguiendo el nivel de aprendizaje que deseamos para el alumnado y que es su derecho. No solo eso, sino que difícilmente conseguiremos que el voluntariado vea la importancia de su colaboración. En cambio, cuando las personas que vienen a dinamizar los grupos interactivos ven cómo los niños y niñas se esfuerzan para resolver tareas difíciles (y lo disfrutan), entonces sí quieren seguir participando.
2. Que incluyan aprendizajes necesarios
Trabajando en grupos interactivos, el alumnado a menudo llega a comprender y poner en práctica conceptos o procedimientos que no dominaba. Esto es posible gracias a la variedad de explicaciones y ayudas que le da la diversidad de su equipo. Para los niños y niñas que tienen dificultades en cualquier materia, verse capaces de superarlas en un entorno solidario y positivo genera una transformación que rápidamente mejorará su rendimiento académico, su motivación e incluso su comportamiento. Por tanto, es importante que elijamos actividades que contribuyan al éxito académico, que aborden contenidos curriculares que el alumnado necesitará para que le vaya bien en su escolaridad. No nos despistemos, no olvidemos la importancia que tiene el éxito educativo y cómo influye en la vida de las personas.
3. Que promuevan las interacciones
Sabemos, gracias a las ciencias de la educación, que las interacciones son el factor más importante de los que influyen en el aprendizaje. En las aulas queremos fomentar calidad, cantidad y diversidad de interacciones. Los grupos interactivos facilitan este objetivo (que podría parecer difícil de alcanzar) porque el profesorado que los coordina se ha formado para asegurar que el diálogo sea igualitario, que se valore la inteligencia cultural de cada persona, que haya solidaridad y ayuda mutua, que las diferencias se vean como riqueza para aprender en igualdad, etc. Al plantear una actividad para grupos interactivos, lo importante (más que el material) es cómo se va a realizar. Es decir, el alumnado y el voluntariado tendrán instrucciones (reglas básicas previamente acordadas) de cómo colaborar sin dejar a nadie fuera: hablando por turnos, solicitando y pidiendo ayuda, respetando los tiempos de cada persona, etc. El profesorado responsable de la sesión supervisará todos los grupos continuamente para garantizar que funcionen de manera dialógica, ayudando al voluntariado, dando pistas, gestionando comportamientos y lo que sea necesario.
Algunas conclusiones
A veces, he conocido profesorado que se ha desmotivado tras unas pocas sesiones de grupos interactivos porque “suponían mucho desgaste”. Algunas de estas personas prepararon materiales espectaculares para, por ejemplo, clasificar palabras en categorías gramaticales (sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios…). Cualquiera se agotará si cada semana quiere preparar 4 actividades con materiales nuevos y atractivos. Obviamente, no tiene nada de malo crear materiales (sobre todo si se pueden reutilizar), pero no siempre es necesario. La misma actividad se puede hacer con materiales que usaríamos en las clases ordinarias, solo que nos organizaremos y funcionaremos de otra manera. En este ejemplo concreto, bastaría con preparar unas simples hojas de papel, colocando una en cada mesa del equipo, con los nombres de las categorías y espacio para escribir palabras en cada una. Preparar el material de esta actividad puede llevarte 3 minutos. Lo importante es qué instrucciones damos al alumnado y a la persona voluntaria para que la tarea implique interacciones de calidad y participen todos los miembros del equipo sin excepción. En pocas palabras, podemos usar en grupos interactivos muchas de las variadas actividades de las que disponemos normalmente en nuestras áreas.
También he escuchado que alguien dejaba de programar sesiones de grupos interactivos porque interfería en su programación y, entonces, no le daba tiempo a cubrir los aprendizajes y saberes que su alumnado necesitaba. Si recuerdas el punto 2 de este artículo, ya sabes por qué le ocurría esto. En realidad, los grupos interactivos nos hacen avanzar más y mejor en nuestras programaciones.
Seguro que hay otras preguntas que quizá te haces o que alguna vez te has hecho, como ¿qué actividad puedo plantear para…? O ¿cómo hago que mi alumnado con necesidades especiales participe? Estas y otras preguntas tienen respuesta, pero merecen que les dediquemos futuros artículos. Muchísimas aulas de todas las etapas educativas están haciéndolo, personas de todas las edades en todo el mundo se están beneficiando de esta manera de organizar el aula, mejorando así sus trayectorias educativas y sus vidas.
[En este enlace encontrarás un documento que explica muy bien todo lo que necesitamos saber sobre grupos interactivos, así como una amplia bibliografía con la literatura científica que lo avala]
[Imagen generada con IA en Gemini]
Maestro de primaria. Participante en la Tertulia Pedagógica Dialógica de Elda "A hombros de gigantes"
