El informe UNESCO Tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios 2022/2025 advierte de un deterioro sostenido de la libertad de prensa a escala global, pero también apunta una vía clara de recuperación: reforzar el periodismo de calidad como pilar democrático. Esta recomendación coincide con una creciente evidencia internacional que identifica las prácticas sensacionalistas y el llamado clickbait como factores que han erosionado la credibilidad de los medios y debilitado el ecosistema informativo.

Diversos estudios subrayan que la pérdida de confianza en los medios está estrechamente vinculada a la percepción de contenidos exagerados, polarizantes o diseñados únicamente para atraer clics. Dicha aportación se recogió especialmente en el informe Digital News Report 2024 del Reuters Institute y la Universidad de Oxford. En la misma línea, la OCDE subraya que la desinformación distorsiona el debate democrático, debilita la confianza institucional y limita la participación ciudadana, por lo que resulta esencial promover entornos informativos con fuentes fiables y plurales para revertir la tendencia y que prime la calidad frente al contenido sensacionalista y, por ende, dañino.

Frente a ello, los organismos internacionales coinciden en señalar que el periodismo riguroso es una parte esencial de la solución. La UNESCO defiende que los medios “libres, independientes y pluralistas” son condición indispensable para sociedades informadas y democráticas, mientras que Naciones Unidas, en sus Principios para la integridad de la información, sitúa la promoción de contenidos fiables como eje central para contrarrestar la desinformación.

El impacto de estas dinámicas es significativo. Según datos recogidos en el informe de la UNESCO, el aumento de la autocensura y la creciente presión económica sobre los medios se ven agravados por un entorno en el que los contenidos más llamativos desplazan al periodismo de interés público. Este fenómeno no solo afecta a la sostenibilidad del sector, sino también a la calidad del debate democrático.

A este deterioro se suma un impacto menos visible pero profundo en la igualdad de género y en la seguridad de las mujeres en general. Diversos informes internacionales, como The Chilling, de la UNESCO, y el Global Media Monitoring Project, evidencian que los entornos informativos dominados por la lógica del clic tienden a amplificar discursos de odio, estereotipos y narrativas simplificadas que afectan de manera desproporcionada a las mujeres. Este fenómeno no se limita a las periodistas, que sufren una constante violencia digital, entre otros tipos de violencia, sino que debilita la calidad del espacio público en su conjunto, reduciendo la pluralidad y normalizando formas de violencia simbólica que impactan en todas las mujeres. Cuando el debate público se empobrece y se polariza, se erosionan también las condiciones para una participación igualitaria y segura, lo que termina afectando al conjunto de la sociedad.

Por tanto, apostar por el rigor frente al sensacionalismo no solo mejora la calidad informativa, sino que también contribuye a fortalecer sociedades cohesionadas e inclusivas frente a la desinformación y el acoso.

Imagen: Magnific
Este artículo fue publicado por primera vez en Diario Feminista el 3 de mayo de 2026
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