En numerosas ocasiones en este periódico se ha escrito sobre la relevancia de la estimulación del lenguaje desde edades tempranas y del papel fundamental que la comunicación tiene en nuestras vidas. En el artículo de hoy, y siguiendo la necesidad de dar voz a todas las personas sin distinción, analizaremos el uso de los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC).
Todas las personas son candidatas a la implementación de un SAAC siempre que no puedan expresar sus deseos, necesidades, ideas, pensamientos, preguntas, miedos o dolor a quien quieran, cuando quieran y como quieran.
En este sentido, es necesaria tanto la implicación familiar como la docente, ya que el uso de los SAAC requiere un trabajo constante para garantizar un buen uso y poder generalizarlo a todos los contextos comunicativos. Por ello, y tomando como referencia el artículo científico Percepciones del profesorado sobre el papel de los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC), se extraen algunas ideas relevantes en relación con la comunicación de este alumnado:
– El aumento de la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales (NEE) en centros ordinarios con el uso de SAAC se alinea con los principios de la educación inclusiva.
– Las percepciones del profesorado influyen directamente en la efectividad de los SAAC como herramientas de comunicación e inclusión. En este sentido, resulta clave nuestra función como agentes modeladores de la herramienta para lograr un uso funcional del lenguaje, sea cual sea la forma que adopte.
– La implementación temprana de los SAAC es crucial para el desarrollo comunicativo de muchos niños y niñas.
– Se ha observado que el uso de los SAAC puede reducir conductas disruptivas, ya que permiten al alumnado comunicarse de manera más eficaz, favoreciendo su inclusión.
Asimismo, es importante tener en cuenta los requisitos que debe cumplir un SAAC: permitir cubrir las necesidades comunicativas de la persona, ser efectivo, preciso y rápido, resultar portátil en muchos casos, ser asequible y facilitar la comunicación con el mayor número posible de interlocutores. No obstante, disponer de un comunicador no garantiza por sí solo una comunicación eficiente si no se lleva a cabo una intervención global, ajustada a la persona y coherente en todos los contextos.
Nuestro papel como profesionales es clave para seguir dando voz y lugar a cada uno de nuestros niños y niñas, avanzando hacia una educación de calidad verdaderamente inclusiva.
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Maestra de audición y lenguaje y educación infantil. Participante del seminario de Valencia "A muscles de gegants"
