Evidencias frente a intereses
Cuando terminé el grado en Magisterio, hace casi diez años, no era consciente de que durante cuatro cursos nadie nos había hablado de las evidencias científicas que más mejoran los resultados de todo el alumnado. Las evidencias científicas de impacto social habían sido silenciadas en nuestra formación inicial. Al incorporarme a la docencia en escuelas descubrí, además, que muchas formaciones para profesorado estaban dirigidas por personas más centradas en ganar dinero y poder que en la transformación social, vendiendo métodos con los que nunca se han mejorado los resultados de ninguna escuela.
Con el paso del tiempo, y ahora ya trabajando en la universidad, he vivido de cerca una enorme contradicción. En las escuelas, miles de docentes y familias se dejan la piel por mejorar la vida de su alumnado. Mientras tanto, parte del profesorado universitario que jamás ha logrado mejorar una escuela, con la complicidad de algunas periodistas, se permite atacar y tratar de desprestigiar las evidencias científicas, cocreadas con las comunidades educativas, que más mejoras generan en escuelas de todo el mundo. Es lamentable ver que algunas de esas personas intentan disfrazarse de progresistas cuando, en realidad, representan a ese tipo de figuras reaccionarias que han aparecido siempre a lo largo de la historia cada vez que se han producido avances sociales importantes.
Sin embargo, la transformación es imparable. Cada vez son más las escuelas que no se dejan engañar y deciden formar a toda la comunidad —profesorado, alumnado, familias y voluntariado— en las actuaciones educativas, avaladas por la comunidad científica internacional, que logran mayor impacto social: las actuaciones educativas de éxito (AEE). Cuando se forma a toda la comunidad en las bases de las AEE y se implementan con rigurosidad, los resultados son contundentes: reducción drástica del acoso escolar, mejora de la convivencia y un aumento significativo del rendimiento académico de todos los niños y niñas, sin dejar a nadie atrás.
Si queremos seguir transformando la sociedad a través de una educación de calidad que asegure el éxito de todos los niños y niñas, debemos dejar de lado las ocurrencias o modas pedagógicas, impuestas por quienes nunca han mejorado los resultados de una escuela, para centrarnos en las evidencias científicas de impacto social.
Imagen generada con IA en ChatGPT
Profesor de educacion primaria durante 7 años y doctorando en la Universitat Rovira i Virgili
