Marie Meurdrac, química que quiso que todas las personas tuvieran acceso al conocimiento
Esta química nació en París en 1610. Destaca, sobre todo, por ser la autora de una de las primeras obras escritas sobre temas relacionados con la química y la farmacia por una mujer y para las mujeres.
Química caritativa y fácil para la mujer, que así se titula la obra mencionada, es el primer libro, dirigido expresamente a las mujeres. En la obra manifiesta ideas y pensamientos que confrontaban con la mentalidad de la época: pensaba que la mente no tiene sexo, y que si las mujeres se cultivaran tanto como los hombres, y se emplease tanto tiempo y medios en instruirlas, podían igualarlos. La obra está dividida en seis partes. Las cinco primeras siguen el patrón de los libros de texto de la época, cuyo objetivo principal era preparar medicinas. Marie Meurdrac explicaba operaciones químicas básicas y procedimientos para obtener medicinas a partir de una gran variedad de plantas, animales y minerales.
En la primera parte habla sobre los principios de la alquimia; en la segunda, acerca de la elaboración de medicinas y ungüentos para distintas dolencias; en la tercera, sobre los animales; en la cuarta, de los metales, especialmente el mercurio y el antimonio; en la quinta ofrece consejos y métodos para aumentar la belleza (todavía hoy día se siguen usando algunos); y en la sexta, símbolos, aparatos y métodos para fabricar productos químicos. En esta última parte no solo esclarecía cómo preparar maquillajes o tintes para el pelo, también advertía de los peligros de muchas sustancias empleadas hasta entonces en cosmética.
Es interesante lo que explica, a modo de introducción, sobre sus dudas respecto a la publicación, ya que sabía que no era fácil que la sociedad aceptara que una mujer enseñase, que mostrara ese saber: tenía miedo de las críticas. En el libro expresa una idea muy importante: el conocimiento debía ser de libre acceso para todas las personas. De esta forma, perseguía romper el aislamiento en que se encontraban las mujeres.
Los experimentos y preparaciones descritas en su tratado podían reproducirse usando un material rudimentario, pero Marie Meurdrac recomendaba a sus lectoras encargar las preparaciones o acudir a cursos prácticos en su laboratorio. Unía en sus principios muchas tradiciones de otras regiones del mundo: filosofías griegas y egipcias, astrología, cábala, magia e influencias orientales. Uno de sus objetivos era la técnica de llevar metales comunes como el cobre o el plomo al estado más puro: el oro.
Su obra es tan importante que, en 1999, se realizó en Francia una edición de este libro.
[Este artículo se publicó por primera vez en Diario Feminista el 10 de agosto de 2019]
[Imagen generada con IA en Copilot]
Asesora de Diversidad y Género. Profesora-tutora de la UNED. Profesora de Lengua y Literatura en secundaria
