La ciencia de la variación humana desempeña un papel crucial en la configuración de las políticas y programas para la primera infancia. El Centro de desarrollo infantil de Harvard ha publicado recientemente un documento con información e indicaciones que pueden ayudar a mejorar los resultados educativos, conductuales y de salud de los niños y niñas.
Sabemos que invertir en la primera infancia ayuda a construir los cimientos de una sociedad saludable, productiva y equitativa. Guiados por ese conocimiento, diferentes programas y servicios han demostrado tener éxito para millones de niños y niñas. Sin embargo, un análisis más detallado de los datos de resultados muestra que «algunos se benefician enormemente, otros menos y algunos no se benefician en absoluto». Dentro de esta variación hay una oportunidad. Aumentar los efectos para todos los niños y niñas, especialmente aquellos que actualmente se benefician menos, puede ser la clave que desbloquee mayores impactos a gran escala.
La variación humana, influenciada por la composición genética y los factores ambientales, es un factor a tener en cuenta para el aprendizaje, el comportamiento y la salud en los niños y niñas. La interacción entre los factores genéticos y ambientales conduce a variaciones significativas en los resultados a nivel individual y grupal. Por ello, es importante que las políticas y programas reconozcan y aborden esta variación individual dentro de los grupos demográficos para lograr mejores resultados.
Para ser efectivos, los programas que se dirigen a poblaciones marginadas deben enfocarse también en reducir las barreras específicas relacionadas con el racismo y abordar la variación dentro de los grupos demográficos. Tener en cuenta la variación en las políticas y los programas puede mejorar la efectividad de las inversiones, asegurando que los recursos se utilicen de manera óptima para beneficiar a quienes más lo necesitan. Comprender la variación individual basada en las interacciones genéticas y ambientales puede ayudar a explicar por qué diferentes niños y niñas responden de manera distinta a las intervenciones.
La combinación del conocimiento genético con las experiencias vividas puede llevar al diseño de políticas y programas más efectivos, con mejores resultados y, al fin y al cabo, un mayor retorno de la inversión. Aunque el código genético es fijo, interactúa con cambios epigenéticos influenciados por diversos factores ambientales, lo que lleva a diferentes resultados en el desarrollo infantil. Los entornos sociales de los niños y niñas durante los primeros años tienen un impacto significativo en su desarrollo, abarcando desde interacciones positivas hasta experiencias negativas como el abuso o la negligencia.
Las acciones que abordan múltiples niveles de variación toman tres enfoques complementarios:
- Programas y políticas de base amplia para garantizar que la mayor cantidad posible de niños tengan sus necesidades básicas cubiertas (por ejemplo, acceso universal a atención médica y/o preescolar).
- Asignación estratégica de recursos enfocada en las diferencias entre grupos para abordar las necesidades y activos distintivos identificados por diferentes comunidades (por ejemplo, económicamente seguras, de bajos ingresos o mixtas; rurales o urbanas) y grupos demográficos (por ejemplo, raciales, étnicos, religiosos, inmigrantes y/o nivel educativo de los padres).
- Implementación flexible de programas basados en evidencias centrados en la variación dentro de los grupos (por ejemplo, intervención temprana para niños con necesidades especiales), permitiendo al personal ajustar su enfoque o entrega de servicios y hacer derivaciones a expertos especializados cuando sea necesario, garantizando así impactos mayores para más niños y niñas.
Finalmente, el documento del Centro de desarrollo infantil de Harvard aporta también tres prioridades:
1. Atender las necesidades universales pero planificar y apoyar la flexibilidad para abordar la variación. Una estrategia de política o programa que aborde explícitamente la variación puede aumentar los retornos de las inversiones si se cumplen algunas condiciones:
- Requerir y generar investigación de evaluación que mida los resultados promedio y analice la variación individual en la efectividad para desarrollar nuevos enfoques que aborden lo que no está funcionando, para quién y en qué contexto.
- Fortalecer la capacidad de las personas que trabajan para la primera infancia para anticiparse y responder eficazmente a la variación a través de una capacitación centrada en la ciencia del desarrollo infantil.
- Prestar mayor atención al tiempo del desarrollo, particularmente durante el periodo prenatal y los primeros dos o tres años después del nacimiento, al centrarse en las bases tempranas del desarrollo saludable cuando son especialmente sensibles a las influencias ambientales como una nutrición adecuada y la prevención de la activación excesiva del estrés
2. Desarrollar modelos de servicio que puedan adaptarse a un rango manejable de perfiles alternativos. La respuesta para abordar la variación de manera más efectiva no reside en un menú extenso e ingobernable de políticas y programas altamente individualizados. Más bien, la colaboración auténtica entre investigadores, proveedores de servicios y familias podría ayudar a identificar las similitudes entre los niños que no se benefician de programas basados en evidencias, diseñar e implementar enfoques modificados y evaluar sus impactos. Los programas de primera infancia pueden entonces emplear un conjunto de perfiles de «variación típica» que se ajusten a los niños que atienden.
3. Apoyar programas que se involucren en la mejora continua de la calidad, enfocándose tanto en aumentar los efectos promedio como en abordar la variación en la efectividad. Cuando los evaluadores y evaluadoras descubren quién no está respondiendo tan bien como la mayoría, y por qué, se puede usar esa información para modificar las prácticas y evaluar los efectos en consecuencia. El proceso comienza con solicitar la opinión de las personas participantes del programa, profesionales, supervisores y administradores para entender los desafíos que enfrentan e impulsar posibles soluciones.
La ciencia de la variación humana ofrece valiosas perspectivas que pueden guiar el diseño, la implementación y la evaluación de políticas y programas para la primera infancia. Al reconocer y planificar para la variación individual dentro de los grupos demográficos, podemos crear intervenciones más eficaces y equitativas. Este enfoque no solo mejora los resultados para todos los niños y niñas, sino que también maximiza el retorno de la inversión para la sociedad, asegurando que todas las personas tengan la oportunidad de desarrollar su máximo potencial, con mejor salud y calidad de vida.
«Así como el sonido de un violín está determinado por su estructura, materiales, tamaño y forma, pero también por la técnica del intérprete, la composición musical y la acústica del lugar donde se toca, el impacto de nuestros genes está incompleto sin las experiencias y contextos que los hacen cobrar vida de maneras distintivas.» (Fragmento del documento enlazado al inicio del artículo)
[Imagen: Freepik]
Maestro de primaria. Participante en la Tertulia Pedagógica Dialógica de Elda "A hombros de gigantes"
