Hace unas semanas una compañera me comentó: ”voy a hacer una flipped classroom, la clase invertida, ¿sabes qué es?” Mi respuesta fue: ”ten cuidado y no olvides lo que es importante”.

Con la idea de reflexionar más profundamente sobre este modelo pedagógico, que deja el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase para potenciar los procesos de adquisición y la práctica del aprendizaje, hicimos una búsqueda sobre esta temática en Google Scholar y en la plataforma ERIC, y algunas de las conclusiones que podemos compartir son:

  • La mayoría de investigaciones se realizan con alumnado de educación superior, sobre todo universitario.
  • Este modelo pedagógico ha ganado popularidad desde el cierre de las escuelas debido a la pandemia.
  • En los estudios comparan el modelo de aula invertida con un “modelo de aula tradicional”.
  • Los estudios que ven eficaz esta metodología reconocen limitaciones.
  • Se encuentran barreras destacables en la metodología, como por ejemplo la brecha digital.

Muchas metodologías pueden ser potencialmente adecuadas si cuando se aplican tienen presentes aquellas actuaciones educativas que ya han demostrado su eficacia en diferentes contextos. Teniendo en cuenta esto, son muchas las cuestiones que se nos pueden plantear, que no se encuentran especificadas en la literatura científica sobre esta metodología y que creo que hay que aclarar.

Respecto a la tarea previa (vídeo, lectura, resumen…) que la flipped classroom plantea para casa, habría que cuestionarse qué pasa si esta actividad no se realiza, o se realiza de manera insuficiente, o si el alumnado requiere ayuda para realizarla y no la tiene, o no se dispone de los medios o espacios necesarios…. ¿Tendrán todos y todas las mismas oportunidades en el trabajo posterior en el aula?

Respecto a las actividades que se realizan dentro de clase a posteriori, podemos preguntarnos qué tipo de agrupamientos se realizan, si son grupos homogéneos o heterogéneos, si utilizan al alumnado como recurso, si ofrecen la posibilidad de participación de las familias o si se plantean actividades de alto nivel teniendo altas expectativas. Además, también tendríamos que preguntarnos si estamos garantizando en el aula un clima de colaboración mutua, respeto y solidaridad en el trabajo grupal.

El informe de la Unión Europea “caminos hacia el éxito escolar” nos ofrece claves para garantizar los mejores resultados a nivel académico, social y emocional. Es importante tener esas claves presentes cuando desarrollamos cualquier metodología, puesto que favorecerán su eficacia.

[Imagen: Unsplash]

Por Begoña Flos

Licenciada en psicopedagogía. Maestra de PT y primaria en el CRA Araboga y miembro del seminario "A hombros de gigantes" de Castellón