Las personas con diversidad funcional sufren diferentes estigmas que dificultan su plena inclusión social. Uno de ellos está relacionado con su forma de entender y participar en el arte. Las expresiones artísticas son una forma de comunicación y participación social muy potente. El artículo Community-based arts research for people with learning disabilities: challenging misconceptions about learning disabilities” puede ayudarnos a valorar el arte como un medio para que las personas con dificultades expresen sus experiencias, conocimientos y habilidades. 

Cuando el arte se produce de forma comunitaria, se convierte en un beneficio colectivo que puede conducir a un cambio social transformador. El arte comunitario puede ser la herramienta para acceder a experiencias de personas que, de otro modo, no se pondrían de manifiesto. También para contar con y visibilizar a grupos sociales que, históricamente, son excluidos, así como crear entornos inclusivos y seguros donde todos tengan cabida. 

El artículo anteriormente nombrado analiza la participación de personas con diversidad funcional en manifestaciones colectivas artísticas, utilizando la fotografía, escultura y poesía como herramientas:

  • La fotografía y el vídeo permitieron representar su propia identidad, su participación social, emociones, recuerdos y pensamientos. Una gran oportunidad para ver, a través de sus ojos, la realidad que les rodea. Permite, a las personas sin diversidad funcional, desarrollar empatía hacia su situación.
  • El teatro contribuyó a expresar emociones y adquirir más habilidades comunicativas.
  • La poesía creó espacios para abordar temas más sensibles como la opresión, la exclusión social o la sexualidad.
  • La escultura les permitió reflexionar acerca de los estereotipos negativos que la sociedad tiene acerca de las personas con diversidad funcional. Demostraron que eran conscientes de ellos y ellas mismas y que estaban dispuestos a derribar los prejuicios.

Este apasionante proyecto artístico ha demostrado el impacto positivo que tiene la construcción artística comunitaria. Podemos crear, en nuestras aulas y otros espacios, entornos donde el disfrute y debate del arte creen grandes oportunidades para todos y todas: las tertulias artísticas dialógicas generan diálogos en torno a las mejores obras artísticas de la humanidad. Las interacciones que se producen entre las personas participantes construyen un significado global muy transformador: argumentan sus opiniones, escuchan y valoran las del resto de personas. Es un entorno inclusivo donde todos y todas pueden aportar sus ideas, sentimientos, deseos, sueños… 

El proyecto artístico sobre el cual se realizó el estudio científico ha conseguido derribar concepciones erróneas sobre las personas con diversidad funcional. Las personas participantes demostraron que, siendo incluidas, podían aportar sus elecciones y decidir en los procesos creativos. Esto les aportó estrategias para expresar sus puntos de vista y les empoderó para hacerlo en otros espacios.

La elaboración del proyecto artístico también contó con la participación de personas sin diversidad funcional. La producción artística se expuso en un museo y fue visitada por público muy diverso. Crear proyectos de trabajo conjunto y abrir espacios donde mostrar la realidad que viven las personas con diversidad funcional es fundamental. Las interacciones que se producen nos pueden ayudar a generar un debate social acerca de cómo es su relación con el entorno y su inclusión social. Y, lo más importante, cómo transformarlo, contando con sus voces.

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Por Irene López

Maestra de primaria y pedagogía terapéutica. Colegio Trenc d'Alba (Jávea)