Durante décadas, una parte importante del debate educativo ha estado marcada por la idea de que las características sociales, culturales o familiares del alumnado determinan de forma casi inevitable sus resultados académicos. Desde esta visión, cuando aumenta la diversidad en las aulas, llegan estudiantes con trayectorias educativas más complejas o crecen las situaciones de vulnerabilidad, difícilmente se pueden mantener o mejorar los niveles de aprendizaje. Incluso hoy, hay quienes atribuyen los malos resultados académicos al aumento de la diversidad en las aulas.
Sin embargo, la investigación en educación lleva años mostrando que esta correlación no determina el futuro educativo de niños, niñas y adolescentes. Lo que sucede dentro de las escuelas, las interacciones que se generan y las actuaciones que se implementan marcan diferencias decisivas en las oportunidades de aprendizaje.
Una investigación publicada recientemente en Frontiers in Education, en el marco del proyecto Horizon Europe REVERS-ED, aporta nuevas evidencias en esta dirección. El artículo analiza la evolución de un instituto de educación secundaria que implementó de forma sostenida actuaciones educativas de éxito (como grupos interactivos o tertulias literarias dialógicas, entre otras) desde 2018. Los resultados muestran una mejora continua en el rendimiento académico del alumnado entre 2018 y 2024, hasta alcanzar y superar la media regional en las pruebas de acceso a la universidad (EBAU).
Este hallazgo resulta especialmente relevante porque se produce en un contexto en el que simultáneamente crece la diversidad del alumnado. Mientras el centro acogía perfiles de alumnado cada vez más heterogéneos y respondía a nuevas necesidades educativas, los resultados académicos no solo no descendieron, sino que continuaron mejorando.
En un momento en que muchos centros educativos afrontan desafíos cada vez más complejos, disponer de evidencias sobre qué actuaciones son más efectivas para mejorar los resultados es especialmente importante, siempre con el objetivo de no dejar a nadie atrás.
Cuando un centro consigue mejorar sus resultados mientras aumenta la diversidad de su alumnado, el mensaje es claro: los niños, niñas y jóvenes no están condenados al fracaso por su contexto; existen actuaciones educativas que generan más aprendizaje, más oportunidades y más futuro para todos y todas.
Imagen: Magnific
Maestra de educación infantil. Dra. en Sociología por la Universitat de Barcelona
