El pasado 10 de octubre fue el Día Mundial de la Salud Mental. El lema de este año, elegido por la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH), es «Escuchar las experiencias vividas: voces reales, cambios reales».

Uno de los problemas que tiene graves consecuencias para la salud mental es el abuso sexual infantil (ASI). Sus consecuencias no se limitan a la infancia, sino que persisten en la edad adulta en quienes lo sufren y se extienden más allá de las personas directamente afectadas. También sabemos que el ASI no se limita a contextos desfavorecidos, sino que está presente en todo tipo de entornos sociales y económicos.

La Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar el informe Adverse childhood experiences in the European Union, Iceland and Norway: characteristics, consequences and costs.  Se trata de la primera encuesta armonizada sobre experiencias adversas en la infancia realizada en los 27 países de la Unión Europea, Islandia y Noruega, en la que han participado 26.741 jóvenes de entre 18 y 30 años. No intervenir para prevenir estas experiencias tiene enormes costes, tanto para la salud como para la economía. El informe aporta datos que muestran que algunos programas de prevención generan un ahorro de alrededor de cuatro veces su coste.

La cocreación con las personas directamente afectadas y con la ciudadanía, basada en evidencias científicas que demuestran mejoras en la vida de las personas, es un requisito de la comunidad científica internacional en todos los ámbitos. La necesidad de implicar a toda la comunidad también está adquiriendo cada vez más protagonismo en los debates sobre cómo prevenir los problemas de salud mental y mejorar el bienestar. Como se destacó durante la presentación del informe, la salud mental no se construye únicamente en las consultas médicas y los hospitales, sino también en los hogares, las comunidades, la educación y las políticas públicas. La OMS y las evidencias científicas existentes subrayan la importancia del apoyo social y de las comunidades sólidas.

Las evidencias científicas han demostrado el papel del apoyo entre iguales en la prevención de la violencia. Para las víctimas, contar con apoyo es esencial para convertirse en supervivientes. Sin embargo, pocas personas ofrecen apoyo en situaciones de violencia, porque quienes apoyan a las víctimas suelen sufrir represalias, un fenómeno conocido como violencia aisladora.

Existen Actuaciones Educativas de Éxito que ya están contribuyendo a superar esta violencia y permiten que quienes la presencian pasen de ser espectadores pasivos a posicionarse junto a la víctima y actuar como upstanders, es decir, personas que intervienen ante la injusticia. Un ejemplo es el Modelo Dialógico de Prevención y Resolución de Conflictos, que ha demostrado prevenir la violencia, también desde la infancia y cuyos efectos sobre la salud se han analizado científicamente.

Además, se están desarrollando Tertulias Dialógicas cocreadas con la ciudadanía, incluidas personas afectadas, que están logrando mejoras en la salud mental. Los Encuentros Literarios Dialógicos han demostrado mejoras en la salud mental en diferentes contextos, como centros educativos, barrios y centros sanitarios. También se celebran Tertulias Científicas Dialógicas para debatir sobre evidencias científicas que contribuyen a prevenir y erradicar el abuso sexual infantil.

Estas son acciones concretas que ya están logrando mejoras al implicar a toda la comunidad, cocrear con quienes han sufrido violencia y basarse en evidencias científicas que demuestran las mejoras en la salud a las que estas personas tienen derecho.

 

Este artículo fue publicado el pasado 10 de octubre en Daily27
Imagen: Magnific
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Graduada en psicología en la Universitat de València e investigadora predoctoral en la Universitat de Barcelona