Ante la oleada de denuncias de mujeres por presunto acoso sexual de Boaventura de Sousa, todavía resultan más equivocadas las muchas personas que han querido presentar a ambos bajo una misma orientación de intelectuales o educadores críticos. Por pequeña que sea la honestidad y el rigor intelectual de quienes han cometido esos errores, es esperable que rectifiquen públicamente y más cuando, ahora, Paulo ya no puede hacerlo personalmente. Probablemente haya quienes no lo hagan, eso ya ha ocurrido, por ejemplo, con un autor que publicó un posible diálogo ni más ni menos de Paulo Freire con el principal intelectual nazi de la historia Martin Heidegger. Ya publicamos un artículo científico sobre esta materia; aquí sólo voy a resumir dos diferencias que oponen radicalmente a Paulo y a Boaventura. 

La primera diferencia ya la marcan las evidencias de impacto social de ambos. Hay abundante literatura científica que presenta evidencias científicas de impacto social de las transformaciones que la obra de Freire ha generado en muchísimas escuelas, proyectos educativos y sociales de los cinco continentes. No hay evidencias científicas de impacto social de que se haya basado en los escritos de Boaventura de Sousa la transformación de ni una sola escuela, ni un solo contexto del mundo, hacía “bla, bla, bla” de transformarlo todo y no transformaba nada.

La segunda diferencia es la consecuencia o inconsecuencia con los valores que se dicen defender. Paulo Freire era un radical opositor de cualquier tipo de acoso sexual y un upstander con las víctimas; practicaba en todo lo mismo que defendía en sus escritos. Boaventura era todo lo contrario, esperemos que nadie lo dude ahora después de estas denuncias. Una investigadora latinoamericana pidió una entrevista con uno de los principales amigos de Paulo en Europa para hacerle una pregunta: “¿por qué el defensor de las epistemologías del sur casi no citaba a Freire ni siquiera en sus escritos de educación?” El amigo de Paulo contestó: “si piensas que defiende las epistemologías del sur porque quiere dar valor a las personas del sur, no entenderás nunca que no base sus escritos de educación, entre otros, en el pedagogo no sólo más importante de Latinoamérica, sino del mundo; por el contrario, si piensas que lo hace para que le llamen para conferencias, se las paguen muy caras, le aplaudan y otras cosas inconfesables, entenderás perfectamente que quiera que le citen a él y sus mediocres escritos y no a un pedagogo brasileño de una excelencia intelectual y humana como la de Paulo Freire”. 

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Por Esther Roca

Durante 12 años, maestra de educación especial y asesora de educación inclusiva en la Generalitat Valenciana. Actualmente, profesora de la Universitat de València. Sus líneas de investigación incluyen las Actuaciones Educativas de Éxito en diversidad de grupos sociales y etapas de aprendizaje, la formación docente, la inclusión educativa y la socialización preventiva de la violencia de género.